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miércoles, 4 de junio de 2014

Confituras Goya: la esquina más dulce de Pamplona





Tenemos que remontarnos a 1886, cuando Manuel Goya abrió en la calle Mateo Moraza de Vitoria el primer establecimiento de Confituras Goya, vendiendo al mismo tiempo dulces y velas: es lo que tiene usar como materia prima un producto como la miel.

Pasaron los años y las generaciones: fusiones de familias vitorianas, nacimiento de nuevos productos y consolidación del negocio con la apertura de nuevos establecimientos. Así hasta contar con ocho tiendas y un obrador en Vitoria, a la que hace un par de años se sumó la tienda Goya de Pamplona, más conocida como "la esquina más dulce de la ciudad".

Trufas de chocolate, mermeladas gourmet, bombones de molde, galletas saladas, tartas nupciales, pastas, frutas vascas, repostería selecta de todo tipo de formas, tamaños y sabores...y la seña de identidad de la marca: los "vasquitos y nesquitas", que dentro de su famosa caja de lata han recorrido medio mundo y evocan recuerdos de la infancia cuando muchos ven la caja y recuerdan la que había en casa de su abuela, sustituyendo los bombones por fotos, sellos, hilos o cualquier cosa que se quiera guardar con cariño. Y en fechas señaladas, no pueden faltar productos como turrones en Navidad, "huesos de santo" en Semana Santa o rosquillas por San Blas, entre muchas otras cosas. No hay excusas, siempre es fácil encontrar alguna cosa que satisfaga las necesidades de cualquier cliente.

Hoy Confituras Goya ocupa un destacado lugar entre las mejores 50 pastelerías de España, y tanto desde Vitoria como desde Pamplona se esfuerzan día a día por endulzarnos un poco la vida, no solo con sus productos, sino con multitud de propuestas culturales y de ocio, participando de todas las propuestas que surgen para dinamizar el comercio de ambas ciudades. 

En las fotos podéis parte del surtido de productos de la tienda Goya de Pamplona, en un espectáculo de color increíble. Es un pequeño regalo para mi amigo Rafael, siempre tan cordial y amable con este humilde juntaletras, y para Mila, siempre al pie del cañón detrás del mostrador de Goya y que fue mi cómplice para poder hacer las fotos de las tartas un sábado por la mañana entre buenos ratos de charla. Para ambos, gracias por vuestra amistad!.











































Fue un auténtico placer contar con la complicidad de Mila, que pasa mañanas y tardes detrás del mostrador de la tienda de Pamplona y que fue mi cómplice para hacer todas estas fotos de los productos Goya y que hoy quiero dedicarle a Rafael Velázquez Goya, auténtico jefe de la "esquina dulce" y que ha sabido transmitir la esencia de Goya a todos los pamploneses. Rafa, gracias por tu amistad!

domingo, 13 de octubre de 2013

"MARIGOZO" O EL IDILIO ENTRE LOS VARIETALES DE NAVARRA Y LOS CHOCOLATES GOYA


El pásado jueves, los hermanos Velázquez Goya, Rafael y Carlos, organizaron en amplona una actividad ludo-gastronómica ideada con el fin de presentar algunos de los nuevos productos de  Confituras Goya. La llegada al mercado de los nuevos chocolates negros rellenos de naranja y frambuesa y el chocolate con leche y frutos secos necesitaba de una "puesta en escena" diferente a la simple exposición en la tienda de la C/ Bergamín esquina C/ Tafalla ("la esquina más dulce de Pamplona"). Para ello, Carlos y Rafa idearon una velada con la idea de "hermanar" la tableta de chocolate Goya (que se había dejado de fabricar y hace unos años volvió de nuevo la mercado) con un producto tradicional de Navarra, como son los vinos tintos monovarietales.





Alguno podría pensar que es arriesgado mezclar algo tan dulce como el chocolate con recios vinos tintos, pero la experiencia, bautizada con el nombre de "Marigozo", nos demostró que no es así. Incluso a medida que íbamos probando los diferentes vinos, nuestras papilas gustativas nos incitaban a decantarnos por uno u otro chocolate al detectar en el vino matices más afrutados, especiados o incluso cítricos.


La cita reunió en un salón del restaurante El Trujal de Pamplona a un grupo de entusiastas de la gastronomía. Convocados por los hermanos Velázquez Goya, nos sentamos en la mesa un servidor, Pablo García, Silbia Redondo, Helena BM, Elena Arraiza y Daniel Campanero, todos vinculados en cierta manera al mundo de la gastronomía, bien por trabajo o por afición. La cita era aún más importante por contar entre nosotros con la presencia de Rafael Rincón, conocido en el mundo virtual como "El Trotamanteles", que acudió a Pamplona para acompañarnos en esta actividad y participar con sus grandes conocimientos en todo aquello relacionado con este sabroso mundo.



Como bien he comentado antes, contábamos con las diferentes tabletas de chocolate de Goya: la típica de chocolate negro y las nuevas variedades rellenas de naranja y frambuesa, junto con la tableta de chocolate con leche y frutos secos (almendra, avellana y pistacho). Los vinos elegidos, monovarietales de las principales uvas tintas de la región pertenecientes a bodegas señeras: la garnacha y el tempranillo pertenecientes a las "Pequeñas colecciones" de Bodegas Marco Real, el cabernet sauvignon de Bodegas Piedemonte, el merlot de Bodega Nekeas, el syrah Eolo de Viña Valdorba, el mazuelo de Odipus R. Reverte y un graciano, el famoso Laderas de Bodega Inurrieta. Todos ellos resultaron muy seductores y maridaron perfectamente con los vinos. Como complemento creativo, el mantel diseñado para albergar las copas y los chocolates tenían algunas zonas tratadas con zumo de limón; de esta manera, al pintar sobre ellas se evitaba la oxidación del vino y podíamos comparar los distintos matices de rosa que uno u otro vino nos aportan.








Ni que decir tiene que los vinos y chocolates "maridaron" con un buen rato de charla y conversación entre viejos conocidos, intercambiando ideas, opiniones y proyectos. Es una suerte poder contar con iniciativas de este tipo y con personas con ganas de innovar y de trabajar por sus proyectos. Que no acabe aquí la cosa...gracias a todos!!

sábado, 17 de agosto de 2013

LOS RESTAURANTES ESPAÑOLES Y SU TERRIBLE POLÍTICA DE IDIOMAS. "FROM LOST TO THE RIVER" Y OTRAS ARTES


Hace unos cuantos días hacía una pequeña reflexión en Facebook acerca del uso de los idiomas en las páginas web de los establecimientos de hostelería. Me refería a ello al estar buscando información de restaurantes y cafeterías de Amsterdam para mis vacaciones de finales de mes. Comprobé, con total satisfacción, como casi el 95 % de las páginas web consultadas ofrecen al usuario la posibilidad de cambiar el idioma de la web al inglés. Algunas incluso van más allá y ofrecen un modo multilingüe que te permite ver toda la web y los pdf´s que se pueden descargar en un perfecto castellano, italiano o portugués.

Pensándolo bien, esta circunstancia no debería sorprendernos, puesto que Amsterdam es una ciudad muy turística que obtiene gran parte de sus ingresos de los millones de visitantes que acuden a la ciudad año tras año, procedentes de todo el mundo. Es por eso que, para ofrecer un mejor servicio a todas aquellas personas que gustan de buscar información, opten por facilitar las cosas a las personas que no hablen neerlandés pero que se defiendan con el inglés. De esta manera, en mi caso concreto, he tomado buena nota de aquellos establecimientos que me han parecido atractivos por su ubicación, precios, carta o detalles curiosos, y todo ello gracias a lo sencillo que ha sido consultar la info en inglés.

Inmediatamente después y movido por mi curiosidad, empecé a bucear en diversas páginas web de restaurantes españoles, empezando por los más conocidos de Navarra, siguiendo por algunos de mi región (Toledo, Cuenca) y ya directamente, buscando en la Guía Michelín cuantos restaurantes con al menos una estrella ofertan información en otros idiomas. El resultado ha sido tremendamente desolador, por varias razones...

En primer lugar, solo se salvan de la quema los grandes, refiriéndome con grandes a los 3  y 2 estrellas Michelín, y con algunas excepciones. De los 2 estrellas, 17 en total, 4 de ellos no tienen web en otro idioma o los enlaces no funcionan. Entre estos cuatro, nombres como Abac, Casa Marcial, Miramar o La Terraza del Casino de Madrid. De los galardonados con 1 estrella, he consultado 42 establecimientos, y 17 de ellos eran vírgenes en webs destinadas al publico extranjero, bien porque no había posibilidad de cambio o bien porque los enlaces no funcionan...que para el caso, es como si no existieran. Los premiados en Navarra con este galardón tan prestigioso ingresan en el club de los que no tienen disponible página en otros idiomas.

Creo que tenemos un serio problema en este tema. Los restaurantes españoles viven mucho del turismo que visita nuestras ciudades. Tenemos la suerte de contar con auténticos templos de la gastronomía repartidos por toda la geografía española, y muchos de ellos acogen a gran parte del turista extranjero que viene a España en busca del sol, de los monumentos y de su famosa gastronomía. Si alguno de esos turistas desean buscar información de los restaurantes existentes en la ciudad y se topa con una web monolingüe, sin la posibilidad de ver el site al menos en inglés, creo que se llevarían una desagradable sorpresa, e incluso podría desembocar a un cambio de planes hacía otro establecimiento donde si hayan contado con ese detalle.

Por todos es sabido que en España tenemos un problema grave con los idiomas. Muchos se creen que allá donde viajemos nos tienen que hablar en nuestra lengua cervantina, y por ende, pensarán que si los turistas viajan a España, deberían chapurrear el idioma mínimamente, no? ¿Para qué necesitan páginas web y cartas online en inglés, si vienen a España?

Yo creo que la respuesta es muy sencilla: para ofrecer un buen servicio, un servicio completo y por respeto al cliente extranjero que acude a nuestro local y que, en ciertos locales, es el único responsable de que el negocio siga en marcha, y más en la situación en la que se encuentra el país en estos momentos.

¿Quién es el culpable de este "fallo" en la visión del negocio? ¿El hostelero que no lo considera necesario? ¿El diseñador de la página web, que no ha planteado a su cliente la posibilidad de traducir la web a otro/s idioma/s? Supongo que habrá de todo en este país tan variable, pero bajo mi punto de vista, esto es un error como un piano. Sobre todo porque no es difícil hacerlo; estoy convencido que cualquier persona tiene en su entorno más o menos cercano una persona que sepa hablar inglés y que, por cuatro duros o una invitación a cenar, haría la traducción de los contenidos de la web (yo el primero).


Ahora, una cosa está clara: si queremos ofrecer una página web atractiva y completa para el turista foráneo, hagámoslo bien y cuidemos las traducciones (y la redacción en castellano), porque ese es otro mal que nos atenaza. He estado echando un vistazo a muchas webs de restaurantes españoles con estrellas Michelín y he visto graves errores gramaticales y ortográficos. Por ejemplo, en un restaurante de Aranjuez galardonado con una estrellita, veo en una de sus cartas que, aparte de abusar de la "ternura" y ofrecer en el mismo menú degustación "ajos tiernos", "bulbos tiernos", "bambú tierno con frutos tiernos" y "almendra tierna", también te sirve cebolla "estafada", "qiesos", "chicharon de berengena" y "girlache".


La carta en su versión inglesa es para caerse de espaldas: la lechuga ahora es "lettice", los ajos tiernos son "young garlic" ("green garlic" sería lo correcto), las pipas de girasol (sunflower seeds) ahora son "pipes",  todos los "of" se han convertido en "os", en la misma frase aparecen "cucumber" y "cocumber", han escrito correctamente "berenjena frita" (fried aubergine) y en la frase siguiente descubro "gilded fried", con el orden de las palabras cambiado. Vuelvo a la carta en castellano para saber que es "gilded" y descubro que el plato es "dorada frita"...han usado la traducción de "dorado" como la acción de dorar algo con oro. Absolutamente demencial.



 En casos como este, creo que es mejor no traducir la carta, porque la reacción del comensal foráneo puede ser de asombro, de risa o de decepción, ya que en un restaurante de cierto prestigio todo debería ser exquisito, empezando por escribir correctamente el nombre de los platos.

A colación del tema de las traducciones de las cartas, sobre todo las de las terrazas de verano o las cartas que están a la entrada de los restaurantes, hace no mucho vi que en un bar de la Plaza del Castillo de Pamplona se había traducido el pescado llamado "gallo" como "rooster", que es gallo, pero de pollo. Teniendo en cuenta que por lo general, en ningún sitio te ponen gallo de corral, sino pollo, capón, picantón o pularda, me gustaría imaginar la cara de ese señor inglés que, sorprendido por el descubrimiento, pide que le sirvan un plato con un gallo "rooster" y le traen un gallo, rebozado y frito, o a la plancha, con una rodaja de limón y mahonesa...es que me parto!!



Señores hosteleros, da igual que tengan un restaurante de cinco tenedores o una modesta cafetería. Si su negocio vive en parte del turismo que visita su ciudad y tiene la suerte de disponer de una página web bien alojada en un buscador, pierdan algo de tiempo y dinero en traducirla al menos al inglés, que en pleno siglo XXI todos tenemos que subirnos al carro de la modernidad. Y aunque a muchos les pese, ese carro pasa hablando inglés!!

domingo, 7 de julio de 2013

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ


"Con ajo, cebolla, pimiento y tomate puedes mover el mundo". Era su frase de cabecera en lo que al mundo de la cocina se refería. Me lo repitió varias veces cuando me fui a Madrid a estudiar mi postgrado de diseño e iba a vivir en un piso compartido, en el que tendría que, al menos, hacer la comida para mí.

Nunca fue una mujer de gustos extraños o muy exquisitos. Creo que nunca fue a comer o cenar a un restaurante de lujo o de más de cuatro ceros en pesetas, porque siempre decía que no había porque pagar mucho dinero para comer manjares y disfrutarlos. Solo había que encontrar el momento y la compañía adecuada para que unos tomates, un buen pan y un trozo de morcilla de su pueblo le supiera mejor que el caviar más selecto. Y doy fe que lo disfrutaba mucho en nuestras habituales salidas al campo cuando el buen tiempo empezaba a sentirse allá por el mes de abril.

En casa, la rutina de cualquier ama de casa amante de la cocina tradicional: legumbres un par de veces por semana, plato único por lo general: era imposible comerse un segundo plato después de empujarte un buen potaje de garbanzos, un plato de lentejas con monterilla o unas habichuelas con chorizo que hubiera cocinado mi madre. La cuchara era su cubierto preferido, y disfrutaba como nadie con un buen guiso, daba igual que fuera un estofado de ternera, arroz con patatas y bacalao o un buen cocido con todos sus nobles acompañantes. Los pimientos verdes fritos eran su auténtica perdición, y me contaba que durante un embarazo, no sé si el mío o el de mi hermano, ese fue el único antojo que tuvo, nada de fresas salvajes mojadas con champagne rosé o helado de chocolate belga que solo podrían vender en una pequeña heladería artesana del casco viejo de Amberes.

Siempre decía que cuando tenía prisa, por la razón que fuera, la comida le salía mejor, aunque yo no me lo creo: jamás hizo un plato malo, nunca tuvimos que darlo por incomible y recurrir al socorrido huevo frito para calmar el apetito frustrado por un mal guiso. Bordaba la paella (o "arroz con cosas", ya que una cordobesa residente en el Campo de Calatrava ciudadrealeño no tenía mucha idea de preparar una auténtica paella ni los ingredientes originales para hacerla), hacía un salmorejo para morirse del gusto (ganó varios concursos de cocina con el) y su invento del "pollo a la olla" nos dio grandes momentos culinarios en casa, rechupeteándonos los dedos de puro placer. Sorprendentemente, sabiendo que mucha gente de cierta edad es reticente a probar cosas nuevas, mi madre se aficionó a la comida china cuando la convencí para que la probara, le gustaba comerse un kebab cuando íbamos a Madrid o nos animaba a ir a McDonalds para traernos la cena de vez en cuando y se pedía también su menú con patatas y refresco mediano.

Pero como más y mejor disfrutaba era con un trozo de queso del que mi tía hacía con la leche de sus ovejas, con la morcilla y el chorizo de la matanza o con un "pipirrana" de tomate, cebolla y atún y un buen melón de postre. Las cenas de verano en el patio de nuestra casa, bajo el frescor de la parra eran algo que jamás podré olvidar. Ahora el patio de mi casa natal está arreglado y embaldosado, ya no está la parra que nos surtía de postre gran parte del otoño, ni el laurel, ni las lilas ni el jazmín. Y está muy bonito, pero a mí ya no me gusta tanto como antes. La cocina que hicimos en el patio, para poder cocinar en ella durante el verano, mi madre casi no pudo estrenarla, y pasar a ella me sigue produciendo mucho desasosiego y tristeza.

Mi afición por la cocina viene desde lejos, casi a modo de herencia. Mi madre era una excelente cocinera, sin artificios, sin innovaciones muy estrafalarias, fiel a las recetas caseras de toda la vida, las que han sacado adelante a millones de generaciones en este país. Su madre, que es mi abuela, fue la que le pasó toda su sabiduría de los fogones y creo que mi especial vinculación a mi familia materna ha sido suficiente para que el gusanillo de la cocina se esté convirtiendo en una boa constrictor que se está apoderando de casi toda mi vida actual. El viernes me llevé una pequeña pero esperada desilusión al saber que, de momento, no me han cogido para cursar alguno de los dos ciclos formativos de cocina en los que me había matriculado. Quería seguir formándome en otro campo diferente al mi sector profesional del diseño, que tan de capa caída está. También en cierto modo me hacía ilusión tomar el relevo a lo que mi hermano empezó con ilusión hace más de cinco años y que la maldita enfermedad no le dejó terminar. Esperaremos a septiembre por si alguna plaza queda libre...

Me encantaría poder hablar con mi madre todos los días, mandarle las fotos de los platos que Ester y yo cocinamos en casa a diario, en lo que parecen comidas de domingo: asados, risottos, lasañas, ricas y completas ensaladas, muchas veces regadas por buenos vinos de Navarra...no hay que esperar al fin de semana o a los festivos para comer bien. Seguro que podría solucionarme algunas dudas que me surgen con las cantidades de este o aquel ingrediente o animarme a preparar esto o aquello. Y me encantaría cocinar para ella, como tantas veces cocinó ella para mí. Creo que la frase que más he repetido en mi vida ha sido "Mamá, que vamos a comer mañana", y si ya lo tenía pensado, me lo confirmaba y la comida del día siguiente me gustaba especialmente, ya no podía pensar en otra cosa. No me cansaba de alabar lo que me estaba comiendo, porque lo disfrutaba más que cualquier otra cosa en el mundo.

Hoy es 7 de julio, día de San Fermín y fiesta grande en Pamplona. La gente de esta ciudad está feliz y contenta celebrando la fiesta en honor al patrón morenico del capote rojo. Y mi madre cumpliría y cumple 58 años, pero no puedo felicitarla vestido de blanco y rojo, ni invitarla a pasar unos días de fiesta con nosotros. Y me jode, y me emociona como me emocionaba en el momento en que escribía este texto recordándola y echándola tanto de menos. Es muy difícil creer que una sola persona pudiera unir tanto a una familia como mi madre lo hacía y que ahora ya no es como antes por las circunstancias de la vida. Pero su recuerdo sigue ahí, constante día tras día, y espero que la vida me dé la oportunidad de poder ser todo lo feliz que era cuando la tenía a mi lado, sobre todo encontrando un trabajo. Seis años ya sin ella son duros de llevar, pero la vida sigue, imparable e imprevisible. Me queda recordar su espontaneidad, su sonrisa y su presencia en la cocina, como una sencilla ama de casa amante de la vida cotidiana y que tan sumamente bien supo cuidar de su familia.


Por ella y por todas las madres como ella...FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!!!

miércoles, 29 de mayo de 2013

VINOFEST NAVARRA 2013

Y por fin llegó VINOFEST 2013, con la sana intención de mojarnos por dentro, ya que de mojarnos por fuera ya se encargaba la incesante y deprimente lluvia que no cesa de caer desde hace meses. El hall principal de Baluarte se llenó con decenas de mesas, botellas y recipientes con hielo para mantener frescos los vinos que allí esperaban el pistoletazo de salida, el brindis colectivo por parte del nuevo presidente de la D.O. Navarra, algunos miembros de la Cofradía del Vino de Navarra y del Club de Sumilleres de Navarra, junto con autoridades diversas. Una vez se levantaron al aire las copas y se entrechocaron, entre vítores al vino de Navarra, todos nos lanzamos, copa en ristre, a las diferentes mesas ocupadas por algunas de las principales bodegas de Navarra.

Los vinos expuestos son aquellos que han visto la luz durante 2013, bien los blancos y rosados vendimiados durante el pasado otoño, bien los tintos con crianza que han visto la luz este año y que han reposado durante algunos meses o años dentro de las barricas de roble para embriagarse de los aromas de la madera y ganar en intensidad y sabor. Es un lujo poder pasar de una bodega apenas andando diez o doce pasos y comprobar la diferencia entre unos vinos y otros, utilizando la misma uva dentro de la misma región. La diversidad de terrenos y climas de Navarra obra el milagro de ofrecer diferentes vinos que no tienen nada que ver entre ellos y que abren un abanico de caldos excelente.




 En cada mesa, directores comerciales de las bodegas y/o enólogos, sirviendo las copas y bebiendo el vino con los curiosos que se acercaban, comentando peculiaridades acerca de los caldos, comparándolos con otros probados anteriormente, etc. El ambiente del viernes por la tarde era magnífico, sobre todo por la presencia de gente joven con ganas de aprender y disfrutar del vino, buena señal que indica que, en principio, el futuro consumidor de vino muestra interés.




Para complementar y hacer aún más apetecible la velada, la D.O. Queso de Roncal proponía una interesante actividad consistente en el diseño de diversos pinchos con este delicioso queso como protagonista principal, acompañado de toda clase de ingredientes de primera calidad, como carpaccio de ternera de Navarra, piquillos de Lodosa, huevos de codorniz, cebollas confitadas, confituras, frutos secos, hierbas aromáticas, etc. Las expertas manos del cocinero Juan Carlos Hernández eran las encargadas de dar forma a la creatividad de los que participaban en esta curiosa propuesta.




Durante la semana siguiente, decenas de bares y restaurantes de Navarra ofrecerán los nuevos vinos a precios más populares y se organizan catas de vino amateurs para todos los que quieran aprender un poco más de este mundo. Como colofón, durante el próximo fin de semana son las bodegas las que toman el relevo "in situ", ya que han programado visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas para amigos y visitantes, ya que para poder conocer y apreciar los vinos hay que ir a la casa madre, al sitio donde el vino se concibe, se diseña, se mima...por alguna nos dejaremos caer este año.





En definitiva, unas jornadas estupendas, con vinos deliciosos, un ambiente excelente y todo diseñado para el disfrute y la promoción de los fantásticos vinos de Navarra.

miércoles, 22 de mayo de 2013

III CERTAMEN DE JÓVENES COCINEROS DE NAVARRA



El martes 21 de mayo se celebró un interesante acto en la Sociedad Gastronómica, Benéfica y Recreativa  Napardi de Pamplona. De nuevo este rincón de piedra del casco viejo de la ciudad acogía el concurso de Jóvenes Cocineros de Navarra, celebrando en 2013 su tercera edición, diez años después del último, celebrado en 2003 con motivo del 50º aniversario de la Sociedad.

El marco donde se celebraba este concurso era incomparable. Yo no había tenido ocasión de conocer este lugar con anterioridad, así como ninguna de las famosas sociedades gastronómicas tan extendidas por Navarra y el País Vasco y que tanto llaman la atención fuera de esta zona. Cuando pasé al interior sentí que entraba en un trozo importante de Pamplona, unión de tradiciones y museo de símbolos de la cultura de Navarra: escudos, mosaicos, vidrieras, partituras musicales, efigies de San Fermín patrón, carteles taurinos, placas, refranes y multitud de fotos que recogen 60 años de historia de amigos y compañeros que disfrutan de su rincón casi secreto de la C/ Jarauta.

Y entre tanta tradición, un auténtico maremagnum de jóvenes cocineros dándolo todo, salteando, pochando, salseando y esmerándose con sus platos para lograr el beneplácito, la bendición y el fallo positivo de los miembros del jurado que esperaban los platos en el comedor del piso inferior, entre los recuperados muros y arcos de piedra medievales de una antigua casa del burgo de San Cernin.

Cada participante debía presentar un entrante, un principal y un postre, que llegaban a la mesa redonda que compartían Koldo Rodero del Restaurante Rodero, Jesús Iñigo del Restaurante Abaco de Huarte, Andrés Conde del Basque Culinary Center, Mikel Ceberio reconocido crítico gastronómico y José Luis Pujol, presidente de Napardi. Al acabar el postre, el cocinero que había elaborado los platos bajaba a explicar en que había consistido su propuesta, intentando lograr con su alegato un punto positivo en la valoración final, admitiendo los pequeños errores que podían haber cometido fruto de los nervios o la prisa y sobre todo, esperando agradar al respetable. Así se fueron sucediendo los 21 platos de los 8 participantes, entre los que había diversidad de perfiles: estudiantes de hostelería del Instituto Ibaialde de Burlada, jóvenes chefs con cierta experiencia en restaurantes de la región e incluso algunos que han tenido la suerte de estar a las ordenes de chefs de primer nivel.

Al final, el jurado tomó una decisión que, según ellos, fue totalmente unánime, al considerar que la propuesta ganadora fue la más equilibrada en todos sus aspectos. Los ganadores fueron Rubén Glez. Zubiri y Jon Urrutikoetxea del Rte. Tickets de Barcelona, quedando en segundo lugar Luis Salcedo del Hostal-Restaurante Remigio de Tudela. Los premiados disfrutaran, respectivamente, de estancias en el Basque Culinary Center de San Sebastián y en el Restaurante Ábaco de Huarte (Navarra), local que acaba de proclamarse ganador de la Semana del Pincho de Navarra hace un par de semanas.

A continuación, algunas fotos de los platos presentados, los entresijos de la cocina y el marco incomparable de Napardi.