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lunes, 15 de febrero de 2016

Mes de la Tortilla y la Coca-Cola




1835, en algún punto de la Navarra rural…

- TOC, TOC, TOC!!!

-Pardiez, quien llama con tanto ímpetu?

- Señora, le habla el general carlista Tomás de Zumalacárregui. Mejor dicho, le hablan sus tripas, del hambre que llevan consigo. Sería tan amable de abrir la puerta?

- Que se le ofrece, mi general? Poco va a encontrar de interés en mi humilde morada. Y de comida menos aún, no está el horno para bollos!!

- Mujer, algo tendrá en la despensa para aplacar el hambre que acarreo durante varios días. Esto de guerrear cansa y abre el apetito, créame!!

- Pues déjeme que haga memoria de lo que pueda tener y alguna cosilla podré ofrecerle. Veamos...tengo unas patatas de la huerta de mi suegro, los pocos huevos que han puesto esta semana las gallinas, cuatro cebollas que se van a perder si nos las aprovecho pronto y aceite de oliva, que aquí en Navarra lo tenemos bien bueno. Son los ingredientes del gusto del señor??
- Ea, en mejores plazas hemos toreado, pero habrá que conformarse. Por favor, seria posible que me preparara alguna cosa sabrosa y rápida? Voy con algo de prisa, que tengo que asediar Bilbao y se hace tarde.

- Bien, déjeme unos minutos, a ver que se me ocurre. Si le apetece un tinto, lo tengo fresco, de garnacha, elaboración propia. Sírvase usted mismo…

20 minutos después...

- Voila, mi general. Aquí tiene la pitanza, la cual espero sea de su agrado. Como usted me apremiaba en hacerle algo sencillo y rápido, no he podido ofrecerle todo mi poderío culinario. Mi intención era haberle servido un parmentier de patata trufada con huevo poché a baja temperatura, cebollas encurtidas y caviar de aove...pero solo me ha dado tiempo a freirle unas patatas y cuajarlas con un par de huevos. Que aproveche.

- Cáspita, jamás había visto un plato así...tiene forma de torta pequeña. Casi me atrevería a decir que no es torta, sino tortilla. (La parte y se la lleva a la boca). Diantres, que dichosa combinación de sabores y texturas!! Ligeramente tostada por fuera, tierna y jugosa por dentro. Y que gustoso el punto dulce de la cebolla! Señora mía, ha logrado sorprenderme enormemente con este sencillo plato. Desconozco si su fama llegará muy lejos, aunque a mi me servirá para darle de comer a mi tropa, que son jóvenes y comen como limas. Ahora he de partir, como le comentaba antes, he de asediar Bilbao y nos queda faena. Gracias por su amabilidad, señora. Mis respetos.

- Vaya usted con Dios, general. Y no asedie tanto, que está muy feo eso de pelearse con la gente!!



Mismo siglo XIX, unos cincuenta años después, al otro lado del Atlántico. Concretamente en Atlanta (Georgia), el farmaceútico John S. Pemberton tiene la brillante idea de crear una bebida tónica a base de hoja de coca, nuez de cola y vino francés. Lo llama "French Wine Coca". Poco tiempo después, la "Ley Seca" prohibe comercializar esta bebida alcohólica y Pemberton aligera la receta de sustancias "comprometidas", usando solo siropes y aromas. Ha nacido una bebida que se vendía en farmacias a 5 centavos el vaso y que más de un siglo después, conquista al mundo entero y sirve de compañero ideal de una torta de huevos y patatas inventada en Navarra por una sencilla ama de casa. La vida está llena de casualidades.




martes, 11 de noviembre de 2014

Jornadas de cocina "Nikkei" en el Hotel Tres Reyes

Como amante de la gastronomía que soy, estoy abierto a probar todo tipo de platos (exceptuando, como ya casi todo el mundo sabe, los que tengan rúcula o coliflor, así como cremas y purés, de los que no soy nada amigo).

La gastronomía internacional va escalando cada día más peldaños entre los gustos de muchos españoles amantes de sabores diferentes a los que estamos más que acostumbrados. Pocos serán los omnívoros sibaritas que se resistan a una buena chuleta de ternera, unas kokotxas de bacalao o un suculento guiso casero, pero como lo cortés no quita lo valiente, para todo hay un momento y un lugar. Y el momento de la cocina internacional en España está ahora mismo en pleno auge.

Si bien hay ciertos tipos de cocina internacional que jamás pasarán de moda por su versatilidad y porque aportan sabores que nos son familiares, como la cocina italiana (la cual hemos incluido en cualquier dieta semanal de cualquier familia española) o americana (burgers y restaurantes de costillares asados), hay otros que por su desconocimiento o sabores fuertes e intensos pueden tener más detractores (senegalesa, coreana, árabe, etc).

En todo caso, si hay que hablar de una cocina internacional que está pegando fuerte en los últimos años, hay que lanzar la vista el otro lado del Atlántico y divisar Perú. O quizá ni eso, porque la cocina peruana y sus variantes desembarcó hace unos años en España y mucho me temo (ojalá todos los temores fueran como este) que, afortunadamente, han llegado para quedarse.

El lector observador se habrá dado cuenta de que he escrito en el párrafo anterior “la cocina peruana y sus variantes”. Porque a la cocina tradicional del país andino, basada en pescados en las zonas limítrofes con el océano Pacífico, cerdo o ternera y con fuerte presencia de cereales, patatas u hortalizas (decir Perú es decir ajíes, chiles, guindillas, pimientos o como queramos llamarlos) en todo el territorio, se unió la cultura gastronómica que miles de emigrantes chinos y japoneses llevaron a Perú a finales del XIX. De ahí surgen las llamadas cocinas “chaufa” (mestizaje chino-peruano) y nikkei (mestizaje japo-peruano). 

El barco Kasato-Maru, en el que viajaron en 1899 los primeros emigrantes japoneses a Perú. Ese viaje fue el comienzo de esta aventura gastronómica tan sublime)

Y de cocina Nikkei (con este término se denomina a todos japoneses que emigraron desde Japón a otros países, no solo a Perú) hablamos, ya que fue la protagonista de la cena que pudimos disfrutar ayer unos cuantos amigos gastronómicos. Gracias a la iniciativa de Victor Sánchez, director del hotel Tres Reyes de Pamplona, dimos el pistoletazo de salida a unas jornadas gastronómicas vinculadas a esta fusión entre dos culturas que, si bien parecen muy alejadas una de otra, quizá su gusto por la cocina sencilla y sabrosa ha sido el artífice de su buen entendimiento.


Y como es de bien nacidos ser agradecidos, a la gran idea de Víctor de organizar estas jornadas para dinamizar el hotel hay que unir la elección del cocinero que tenía que encargarse de preparar los platos. Y bendito sea el momento en el que se le ocurrió llamar a Abel Alberto Mora del restaurante Uasabi de Zaragoza. Este argentino consiguió, junto con su equipo, que disfrutara con una comida como hacía mucho tiempo que no hacía.

Tenía yo ganas de probar la cocina peruana, ya que ahora mismo está considerada como una de las más creativas del panorama gastronómico mundial. Gracias a la labor de muchos cocineros peruanos (Humberto Sato fue el precursor de la cocina nikkei en Perú, hijo de emigrantes del país nipón) que están ejerciendo su labor de embajadores por medio mundo, como Gastón Acurio o Irina Herrera, los sabores del país de los Incas está conquistando a todo aquel que los prueba.




Abel tenía preparados ochos platos más el postre, en lo que pretendía ser un recorrido más o menos amplio por las principales especialidades de la cocina nikkei peruana. Así, a lo largo de la velada fueron apareciendo antes nuestros ojos todo un abanico de colores, formas, texturas y sobre todo, olores. Me sorprendió mucho el olor que algunos platos desprendían según se los servían a mis compañeros, lo que ya me predisponía para disfrutar aún más de lo que ya me esperaba.



La gracia del asunto es que Abel ha conseguido rizar el rizo con su cocina fusión, añadiendo un tercer eslabón más: Aragón se une a Perú y Japón y son frecuentes los guiños a la tierra adoptiva de este argentino en sus platos: ternasco, borraja, cebolla de Fuentes...nada mejor para ganarse la simpatía y el cariño de los aragoneses!

Cebiche de corvina con chicharrón de calamar, makis enormes con diversas envolturas, tempura de borraja con mahonesa de soja, gyozas japonesas rellenas de merluza y mozarella, atún con diversos "apellidos" compartiendo plato, lomo saltado con un interesante toque de comino, la presencia de la quinua tostada y la crema de ají amarillo. Y un postre ácido y refrescante con yuzu y pisco...en fin, es muy difícil expresar con palabras todas las sensaciones que tuve ayer mientras degustaba los platos, pero será difícil olvidar la experiencia. La manera más fácil de volver a disfrutarla será la de buscar la cocina de Abel dentro de la zona de "El Tubo" de Zaragoza y que nos sorprenda con su creatividad y al mismo tiempo sencillez en sus platos.







Espero que los que se hayan animado a participar en estas jornadas disfruten tanto como yo y que sea todo un éxito para el hotel. Victor Sánchez lo merece por haber tomado la decisión de prepararlo todo siendo apenas un recién llegado a la dirección de la empresa. Le deseo todo lo mejor y que podamos disfrutar de más iniciativas tan interesantes como esta!

martes, 29 de octubre de 2013

LA GASTRONOMÍA AFRICANA, UN GRAN SECRETO POR DESCUBRIR


La gastronomía exótica es una tendencia que poco a poco se va incorporando al abanico de opciones culinarias de los españoles. Bien es cierto que desde hace muchos años tenemos en todas nuestras ciudades diversos restaurantes con comida típica de otros países, como restaurantes chinos, japoneses, indios, cantinas mexicanas, asadores argentinos y locales de comida de corte árabe-mediterráneo, como gastronomía marroquí y los cada vez más abundantes kebabs.

Lo que no abundan precisamente son los restaurantes de comida africana, y al decir africana nos remitimos al África subsahariana (Marruecos es tan África como Senegal o Zimbabwe, pero siempre relacionamos la palabra "África" con la raza negra). La presencia de africanos en España es notable, pero no tanto como en Francia, por ejemplo. El extenso imperio colonial de algunos países europeos, como Francia, Reino Unido o Portugal, hizo que hoy en día muchos ciudadanos de los países que estuvieron durante décadas bajo su dominio se vean con el derecho de recalar en Paris, Lisboa o Londres, donde las colonias de ciudadanos africanos son muy extensas. Esto conlleva a que existan muchos restaurantes y locales de hostelería regentados por ciudadanos de países como Senegal, Angola o Nigeria por todo el territorio.

 En cambio, en España la presencia de estos restaurantes es todavía bastante reducida, concentrándose en las capitales. Aún así, tanto en Madrid como Barcelona, apenas llegan a diez los locales donde poder probar platos típicos del golfo de Guinea y África occidental, lugar de procedencia de la mayoría de los emigrantes africanos que deciden asentarse entre nosotros.

Hay una variedad bastante amplia de platos, cuyas características difieren según el país del que provengan o la zona de los mismos. Por ejemplo, hay muchos países que limitan con el Océano Atlántico, por lo cual la pesca es uno de sus recursos económicos principales. Esto motiva que, junto con cereales como el arroz, el mijo o el sorgo, el pescado sea una de las bases de su alimentación, combinado con diversas hortalizas y tubérculos. En cambio, en paises de interior como Mali, con un clima bastante seco y condiciones incluso desérticas, su alimentación está más basada en cereales y legumbres acompañadas de forma eventual por algunos tipos de carne, como pollo, ternera o cordero. Hay que recordar que la mayoría de estos países no consumen carne de cerdo porque la religión mayoritaria es la musulmana.




En Pamplona no hay ningún restaurante de este tipo, y es una pena. Lo que si hay es un grupo de mujeres africanas que se han propuesto acercar la gastronomía de sus países a todos aquellos que quieran conocerla, a través de amenos y didácticos talleres que se convierten en una estupenda merienda-cena, un escaparate de precioso trajes tradicionales, una clase de cultura y mucha simpatía. Este colectivo de mujeres africanas en Navarra se llama "Flor de África", y agrupa a 60 mujeres procedentes de nueve países africanos como Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Mali o Nigeria. Como colectivo, su misión es la de acercar la cultura africana a la sociedad navarra, facilitar la integración de las mujeres en el ámbito social y laboral, luchar contra la discriminación y trabajar para erradicar prácticas tan lamentables como la ablación del clítoris en niñas.

Y como a los españoles nos gusta comer, una gran manera de integración es la gastronomía, y que mejor que traer a tierras navarras el sabor de África a través de sus recetas. Así, en dos talleres a los que tuve la suerte de asistir pude probar platos que ya conocía de mi visita al restaurante Baobab de Madrid (reseña aquí) y otros que aún no conocía.

Me gusta ver como la cocina africana tiene unos tiempos muy particulares... se deja que las cosas se hagan lentamente, porque en África, las cosas no se hacen deprisa. Además, mientras la comida se va haciendo es un momento ideal para hablar, intercambiar ideas, proyectos, etc.


En el primer taller, realizado en la casa de la juventud de Burlada, una localidad vecina de Pamplona, pudimos degusta el "thieboudienne", uno de los platos nacionales de Senegal y que consiste en un arroz acompañado de un suculento guiso de pescado con verduras. Resulta curioso ver como estas chicas consiguen cocinar enormes cantidades arroz con una gran habilidad, sin que se pegue y quedando perfectamente suelto. El arroz absorbe todo la salsa de la cocción de las verduras con las especias y el tomate y se tiñe de un color canela oscuro. Se acompaña con grandes tozos de dorada o lubina fritos y es realmente delicioso. También pudimos degustar en este taller otro riquísimo plato, esta vez de Mali, llamado "maafe". Como en gran parte de los platos africanos, la base de cereal es imprescindible, en este caso acompañado de un guiso de carne de ternera con salsa de cacahuete. Esto hace que tenga un sabor muy particular y nada familiar para nosotros, pero realmente excelente.








En el último taller al que asistí, celebrado el pasado sábado dentro de unas jornadas africanas en Pamplona, pudimos degustar cuatro platos más de la gastronomía de Senegal, Mali, Costa de Marfil y Benín, así como algunos aperitivos tan básicos como ñames y mandioca (yuca) fritos y acompañados de una sabrosa salsa picante. Por supuesto, todo lo que se come se tiene que mojar de alguna manera, y África también tiene sus bebidas típicas. La más conocida se llama "bissap", y se realiza a partir de la infusión de flores de hibisco, mezclada con zumo de piña o naranja, azúcar avainillado y hierbabuena. Es de un color rojo intenso, muy dulce y fresca. También es muy rico el zumo de jengibre, picante, y una especie de crema obtenida a partir de los frutos del baobab, cuyas semillas se chupan a modo de caramelo.


En este taller pude volver a probar el "yassa poulet", que es mi plato preferido. Es un suculento guiso de pollo con cebolla, mostaza y limón, acompañado por arroz blanco. Es de sabor fuerte e intenso, muy sabroso, toda una delicia y el plato más famoso de Senegal.



Por su parte, las chicas de Costa de Marfil elaboraron el plato de pescado, llamado "attieké". Con esta palabra se denomina a una especie de cous-cous elaborado con la pulpa de yuca fermentada y rallada, que hace las veces de arroz. Se acompaña de pescado frito (dorada, lubina, tilapia), salsa picante y una especie de ensalada de tomate y cebolla. Es también un plato muy sabroso, como toda la gastronomía africana.
De Mali nos llegó el "fari", elaborado con una pequeñas alubias blancas. Estas son puestas a remojo, molidas y con la pasta resultante se hacen una especie de "pastillas" que se cuecen y toman una textura más o menos sólida. Se acompaña de un guiso de cebolla. Por último, también probamos el "amiwó", plato típico de Benín consistente en una especie de "flan" hecho con harina de maíz y salsa de tomate, que se acompaña con pollo marinado y frito y una salsa de tomate especiado.








Para amenizar la tarde, y al mismo tiempo que las chicas iban cocinando, Agnes Agboton, una beninesa afincada en Barcelona y toda una conocedora de la gastronomía africana nos fue enseñando diversas diapositivas de platos típicos, ingredientes y demás temas relacionados con la cocina en África. También contó anécdotas y un bonito cuento acerca de la amistad basado en una antigua leyenda africana. Y como la música es tan importante en la cultura y el folklore africano, teníamos a Drissa, un sonriente chico de Burkina Faso que tocaba con maestría la kora y el balafón.




En definitiva, fue una tarde muy agradable y amena, en la que no solo pudimos probar ricos platos de una cocina un tanto desconocida, sino que nos juntamos gente que apreciamos y admiramos África y todo lo que África significa para nuestra sociedad actual. Y sin la simpatía y la complicidad de Fatima, Aby, Djamila, Safi, Fatoumata, Cristina y todas las chicas de Flor de África, esto no sería posible. Y recordad siempre que "África es imprescindible"...

martes, 30 de abril de 2013

Los Solano: Tom Solano


Para conocer la historia de este miembro de la noble familia de Los Solano tenemos que remontarnos muchos años atrás y cruzar el charco. Las primeras noticias que se tienen de él son cuando tenía otro nombre, "xitomatl", que quería decir "fruta con ombligo" en idioma náhuatl. Era cultivado por los pueblos mesoamericanos de México y Perú, que lo consumían a el y a algún otro miembro de la familia Solano, pequeños y verdes.

Tom Solano vio en la llegada de los conquistadores españoles que llegaron a tierras americanas la oportunidad de dar el gran salto. Allí en América apenas tenía nada que hacer, era bien conocido pero vivir en poblados de piedra no era exactamente una vida intensa. De esta manera, sedujo a los marineros que cargaban con todo el oro y plata expoliado a los indígenas y se enroló en alguna nao o carabela, con destino al Viejo Mundo.

Una vez en tierras españolas, rápidamente se extendió la fama de Tom Solano por el resto de la Europa Mediterránea, ya que el benigno clima de estas tierras era muy beneficioso para que nuestro personaje se adaptara a la perfección a su nuevo hogar. A pesar de su famoso color rojo intenso, el Tom Solano que llegó a Italia era de color amarillo, por lo que en tierras transalpinas se le dio el nombre de "pomo d´oro" (manzana dorada), del cual surge su nombre actual en italiano. Ya con su característico color encarnado, se hizo tan archiconocido que se decía de él que estaba "en casi todas las salsas". Realmente era cierto, ya que una buena "amatricciana", "arrabiatta", "bolognesa", "ragù napoletano", "siciliana", "marinara" o "napolitana" no sería nada sin el toque especial que solo le daba Tom Solano.

En su país de acogida, España, Tom Solano se sentía a sus anchas: un clima estupendo para poder prosperar en la vida y mucha gente encantada de tenerle cerca para poder establecer relaciones muy estrechas con el. De norte a sur y de este a oeste, Tom Solano se convirtió en uno de los tipos más famosos y no cesaba de recibir ofertas de colaboración para todo tipo de eventos gastro-festivos. A parte de formar parte del 75 % de los platos de la gastronomía patria, en según qué zonas, Tom se prestaba para ser aplastado contra el pan y condimentado con ajo, aceite y jamón, ser molido en diferentes niveles para convertirse en gazpacho o salmorejo y, bien fresquito, ayudar a combatir los rigores del verano. Espectacular fue su maridaje con diversas hortalizas como cebolla, atún o pimiento en la "pipirrana", acompañando las "magras" de cerdo en los desayunos de las peñas sanfermineras o como el mejor condimento para uno de los grandes placeres de este país, las patatas bravas. Se prestó a experimentos para dar lugar a replicas en tamaño mini, ovalados, trepadores, de diversos colores y texturas...Tom Solano había conquistado España y sería elevado a los altares, hasta tal punto de ser la gran estrella de algunas fiestas populares, donde miles de cafres se mataban por bañarse en su jugo, anhelaban sentir toda su esencia sobre sus cuerpos semidesnudos...toda una orgía de satisfacción para un tipo como él.

Los franceses, muy fino ellos, vieron en Tom Solano un ingrediente selecto para un cocktail curioso con nombre de reina sanguinaria, Maria Tudor o María "La Sangrienta", o lo que es lo mismo, "Bloody Mary".


Los ingleses no conocieron a Tom hasta el siglo XVI, y los muy cafres pensaban que era tóxico (razón no le faltaba, ya que algunas partes de su fisionomía eran bastante venenosas) y hasta dos siglos después nadie se atrevió a darle una oportunidad. Más tarde, fueron los ingleses los que volvieron con el a América: Tom volvía a casa en medio del reconocimiento de la Vieja Europa.

Por lo tanto, al otro lado del charco, los descendientes de aquel primer Tom Solano que abandonó el continente y que volvían a el con los colones ingleses que buscaban fortuna, se convertían a finales del XIX en la parte fundamental de una salsa de origen chino, el "ketchiap" que gracias a ellos, se erigiría en todo un símbolo de estado, que volvería a Europa, como si de un enorme bucle se tratara, para conquistar de nuevo nuestros paladares como acompañamiento de platos que también salieron de Europa, se transformaron en Estados Unidos y volvieron aquí como si de platos nuevos se trataran. Lo que está claro es que Tom, ilustre miembro de la familia Solano, conquistó el mundo en el nombre de su antepasado "xitomatl" y forma parte vital de nuestra gastronomía y de nuestra cultura.