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lunes, 15 de febrero de 2016

Mes de la Tortilla y la Coca-Cola




1835, en algún punto de la Navarra rural…

- TOC, TOC, TOC!!!

-Pardiez, quien llama con tanto ímpetu?

- Señora, le habla el general carlista Tomás de Zumalacárregui. Mejor dicho, le hablan sus tripas, del hambre que llevan consigo. Sería tan amable de abrir la puerta?

- Que se le ofrece, mi general? Poco va a encontrar de interés en mi humilde morada. Y de comida menos aún, no está el horno para bollos!!

- Mujer, algo tendrá en la despensa para aplacar el hambre que acarreo durante varios días. Esto de guerrear cansa y abre el apetito, créame!!

- Pues déjeme que haga memoria de lo que pueda tener y alguna cosilla podré ofrecerle. Veamos...tengo unas patatas de la huerta de mi suegro, los pocos huevos que han puesto esta semana las gallinas, cuatro cebollas que se van a perder si nos las aprovecho pronto y aceite de oliva, que aquí en Navarra lo tenemos bien bueno. Son los ingredientes del gusto del señor??
- Ea, en mejores plazas hemos toreado, pero habrá que conformarse. Por favor, seria posible que me preparara alguna cosa sabrosa y rápida? Voy con algo de prisa, que tengo que asediar Bilbao y se hace tarde.

- Bien, déjeme unos minutos, a ver que se me ocurre. Si le apetece un tinto, lo tengo fresco, de garnacha, elaboración propia. Sírvase usted mismo…

20 minutos después...

- Voila, mi general. Aquí tiene la pitanza, la cual espero sea de su agrado. Como usted me apremiaba en hacerle algo sencillo y rápido, no he podido ofrecerle todo mi poderío culinario. Mi intención era haberle servido un parmentier de patata trufada con huevo poché a baja temperatura, cebollas encurtidas y caviar de aove...pero solo me ha dado tiempo a freirle unas patatas y cuajarlas con un par de huevos. Que aproveche.

- Cáspita, jamás había visto un plato así...tiene forma de torta pequeña. Casi me atrevería a decir que no es torta, sino tortilla. (La parte y se la lleva a la boca). Diantres, que dichosa combinación de sabores y texturas!! Ligeramente tostada por fuera, tierna y jugosa por dentro. Y que gustoso el punto dulce de la cebolla! Señora mía, ha logrado sorprenderme enormemente con este sencillo plato. Desconozco si su fama llegará muy lejos, aunque a mi me servirá para darle de comer a mi tropa, que son jóvenes y comen como limas. Ahora he de partir, como le comentaba antes, he de asediar Bilbao y nos queda faena. Gracias por su amabilidad, señora. Mis respetos.

- Vaya usted con Dios, general. Y no asedie tanto, que está muy feo eso de pelearse con la gente!!



Mismo siglo XIX, unos cincuenta años después, al otro lado del Atlántico. Concretamente en Atlanta (Georgia), el farmaceútico John S. Pemberton tiene la brillante idea de crear una bebida tónica a base de hoja de coca, nuez de cola y vino francés. Lo llama "French Wine Coca". Poco tiempo después, la "Ley Seca" prohibe comercializar esta bebida alcohólica y Pemberton aligera la receta de sustancias "comprometidas", usando solo siropes y aromas. Ha nacido una bebida que se vendía en farmacias a 5 centavos el vaso y que más de un siglo después, conquista al mundo entero y sirve de compañero ideal de una torta de huevos y patatas inventada en Navarra por una sencilla ama de casa. La vida está llena de casualidades.




viernes, 21 de noviembre de 2014

Gastro 25 en Le Cordon Bleu

Da gusto poder escribir un post jugoso y completo donde poder contar una historia diferente, con sorpresas que no esperas de ninguna manera, con averías de madrugada en plena autovía pero con el recuerdo en los labios de una cena para recordar. Pero vamos a remontarnos al origen de este asunto que desembocó en un martes intenso.

Como suele ser habitual, surcando las aguas de la red de redes me encuentro con toda clase de concursos de diversa índole. Me suelo apuntar a los que no es necesario interactuar con los amigos de FB, porque es muy cansino estar mendigando “Me gustas” para conseguir una botella de vino o unos mazapanes.

En este caso concreto, el diario El Mundo convocaba a los amantes de la cocina a subir sus recetas a un concurso celebrado con motivo de su XXV aniversario. Como se trataba solo de subir el texto y una foto o vídeo, elegí la receta más sencilla que tengo y que, sorprendentemente, más satisfacciones me ha dado en forma de premios y reconocimientos: fue finalista en un concurso de recetas con espárragos que se organizó en Pamplona (no pude cocinar en la final porque estaba en un concurso de Antena3) y ganó un premio a la mejor receta navarra en otro concurso online.



Es una receta tan sencilla como puede ser una ensaladita de láminas de espárrago de Navarra en crudo con una vinagreta de almendra marcona, aove variedad arbequina, vinagre de Jerez y tomillo fresco. Intuyo que su sencillez, junto con una buena combinación de ingredientes de sabores complementarios, fue lo que hizo que el jurado, formado con cocineros de prestigio y gentes del mundo de la comunicación gastronómica, la seleccionara como finalista junto con otras nueve entre los 110 participantes. Eso ya se consideraba un triunfo absoluto, al menos para mi.


Y nada, que mi consorte y un servidor acudimos puntuales a la cita con Andrea García (gracias por tu esfuerzo para coordinarlo todo, por tu simpatía y por estar continuamente pendiente de nosotros, así da gusto!!) a las 15:45 h. en la sede de Unidad Editorial, empresa propietaria de El Mundo y un par de decenas más de publicaciones como Marca, Descubrir el Arte, Yo Dona, Historia, Siete Leguas o el diario Expansión. Allí esperaban el resto de afortunados finalistas a que nos dieran algunas instrucciones y acto seguido, todos en marcha dirección a la Universidad Francisco de Vitoria, sede de Le Cordon Bleu Madrid.

Una vez allí, reparto en grupos, asignación de horarios y directos a los fogones de la prestigiosa escuela de cocina. A través de algunos ventanales veíamos a los aplicados alumnos atendiendo a las explicaciones de un repostero que elaboraba una especie de profiteroles, quizá para después montar la famosa y temida “Croquembouche”, esa pirámide de dichos pastelillos caramelizados que llevó por la calle de la amargura a los concursantes de Master Chef.



Yo entraba en el primer turno, con 40 minutos para cocinar algo que no tenía nada de cocción, con lo cual tenía tiempo de sobra para preparar mi propuesta y que quedara bien pintona. Nos adjudicaron un puesto en la cocina donde aguardaba todo el material que ponían a nuestra disposición y los ingredientes que necesitábamos para nuestros platos. Comprobé que lo mio estaba todo correcto: espárragos blancos frescos, vinagre de Jerez, almendra marcona y tomillo. El aceite de oliva corría de mi cuenta, y sinceramente, creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en los últimos tiempos!




Como era de esperar, los espárragos eran peruanos. La temporada del espárrago de Navarra va de abril a junio y en noviembre es materialmente imposible encontrarlo. Me la tenía que jugar con el impostor del otro lado del Atlántico y rezar aunque fuera en quechua para que saliera como yo quería. Tengo que decir que el sabor del espárrago me sorprendió, porque era agradable, bastante suave y algo dulzón. Le faltaba ese “punch” que tiene nuestro espárrago, ese toque ligeramente amargo que combina perfectamente con el sabor dulce de la almendra y el frutado del aove de la variedad arbequina. Pero era lo que había y me tenía que conformar.



Y nada, poco tardé en preparar la vinagreta un par de veces. La primera me quedó totalmente saturada con el vinagre de Jerez y tuve que repetirla. Tuve la idea de tostar las almendra ligeramente, ya que eran almendras crudas y tenían poco sabor. Fueron machacadas en el mortero, ligadas con el “aceite del día” de Aceites La Maja y el vinagre, pellizcos de sal y pimienta y unas hojitas de tomillo fresco. En cuanto tuve pelados los espárragos, saqué las suficientes láminas para rellenar los seis cuenquitos negros que tenía que presentar, coloqué encima la vinagreta y unos minutos después, directo a presentarlo ante el jurado.







Este estaba formado por los cocineros Sacha Hormaechea y Juanjo López, propietarios y chefs de “Sacha” y “La Tasquita de Enfrente” respectivamente. A ellos se unía el productor de cine y gastrónomo Antonio Saura Medrano, Alberto Luchini, director de la revista Metrópoli y Rocío Navarro, coordinadora de la Guía Metrópoli Comer y Beber en Madrid y crítica de tapas de Metrópoli.








Nada más llegar, expliqué lo que el jurado ya conocía: que los espárragos utilizados no podían ser de Navarra al estar fuera de temporada y que eran de Perú. Aún así, alabé el producto proporcionado por la organización del evento, puesto que era más que correcto. Me sorprendió que este jurado, sabiendo de antemano que no podía contar con un espárrago nacional, seleccionara la receta para poder probarla y valorarla. Yo estaba encantado y en mi salsa, nada nervioso y dicharachero con un jurado tan agradable y cercano.

Y acto seguido, me saqué de la manga el arma secreta: el ya archiconocido “aceite del dïa” de Aceites La Maja. Para el que no lo conozca, después de haberlo mencionado hasta la saciedad, se trata de un aceite de oliva virgen extra, elaborada mediante el procedimiento de extracción en frío. También llamado "aceite en rama", es puro zumo de oliva, casi del árbol a la botella, verde intenso, sin filtrar, espeso, afrutado, aromático, amargo, picante. Un auténtico manjar.


Sacha Hormaechea fue el primero que mostró interés por el “brebaje”, y me pidió que le pusiera en el plato para poder probarlo con pan. Se llevó el plato a la nariz para apreciar su aroma y soltó un improperio propio de la sorpresa de algo que no te esperas. Inmediatamente, todos despejaron su plato para recibir un buen chorreón del aceite, con el que también di el toque final a cada ración de la ensalada de espárragos. Me pidieron que explicara que tipo de aceite era ese, les hablé de la concepción de la sencilla receta, comenté las cosas ricas que da Navarra en cada estación, mencioné mi blog y di mi opinión sobre la gastronomía en la actualidad, mientras ellos rebañaban la ensalada y continuaban mojando pan en el aceite. Decidí dejarlas la botella para que la terminaran de matar, era un honor para ella el tener unos verdugos tan sibaritas y agradecidos.

Terminada mi puesta en escena, fui a quitarme delantal y gorro y recoger mis cosas de la cocina, para dar buena cuenta del tinto de Rioja y las raciones de ibérico de bellota y diversos quesos de variadas procedencias que habían puesto, para que la espera fuera menos tensa y más sabrosa.




Y aquí viene cuando la matan: mientras esperábamos que el resto de compañeros presentara sus platos, se me acercó una chica que, intuyo, era parte de la organización del evento. Me pregunta que si he sido yo el que ha llevado el aceite. Le digo que si y me comenta que el jurado ha quedado tan alucinado con su calidad que han comentado que sería interesante contactar con el responsable de la almazara que lo fabrica para que dispusiera una mesa de aceites en el evento del próximo día 1 de diciembre en el Hipódromo de la Zarzuela. 

En él se darán cita más de 600 invitados relacionados con el mundo de la gastronomía de España y pensaron que tener la posibilidad de probar el “aceite del día” de la Maja sería fantástico. Con esto ya me sentí totalmente ganador. Aprecio mucho a las personas que elaboran este producto y que lo han dado a conocer a mucha gente (Roberto, Javier, sois vosotros, por si no os dabais como aludidos, jeje), y que desde una entidad como El Mundo en su XXV aniversario quieran contar con la presencia del aceite de una pequeña almazara artesana de Navarra es increíble.






Al final, entrega de premios a los tres ganadores, entre los que no me encontraba. Quizá esto fue lo que menos me importó. Pensándolo bien, haber quedado ganador con un espárrago peruano hubiera sido algo contraproducente para los que defendemos el espárrago de Navarra y los productos españoles de calidad. Y más aún cuando cuatro de los miembros del jurado se acercaron a saludarme y confesaron que había estado a un pelo de ganar, y que ese pequeño límite lo había marcado el esparrago: afirmaron que si este certamen se hubiera hecho en primavera con un espárrago de Navarra, hubiera quedado campeón sin lugar a dudas.




Poco más hubo que decir, tanto Ester como yo estábamos encantados por como había ido la tarde. Recogí mi obsequio de productos de calidad con el sello “Le Cordon Bleu” y nos fuimos al vehículo que nos dejó en Atocha. Desde ahí, a disfrutar un ratito de la noche madrileña con un cena especial en el increíble StreetXo, el bar urbano y canalla de David Muñoz, y algo de comida oriental en el Tse Yang Dim Sum (bastante vulgar, por cierto). Y con esto y un bizcocho, a por un bus transnochador que nos dejó tirados en medio de la autovía en una noche de viaje para olvidar. Mientras escribo estas palabras tengo que sujetarme los párpados del sueño que tengo. Eso si, ha merecido totalmente la pena!








Gracias a El Mundo por organizar este evento y por las atenciones prestadas. Será un placer disfrutar de la fiesta el día 1 con vosotros. Habrá que contarlo también por aquí, no? Lo iremos pensando…

domingo, 14 de septiembre de 2014

Internet en la Onda

Era un palo que tenía que tocar alguna vez en mi vida. No me lo había planteado nunca, y no porque no me pareciera lo suficientemente seductor, pero a veces, si no te ofrecen ciertas cosas de manera clara no haces por buscarlo. En mi caso, quizá porque el nicho de la gastronomía en la radio a nivel local ya estaba en cierta medida ocupado por gente preparada, con tablas y con cosas que decir. Yo, comparado con ellos, no dejo de ser un principiante, con ganas de hacer muchas cosas, pero con pocos medios para llegar a todo lo que me gustaría.

Cuando Ester me dijo que en Onda Cero aparecía un anuncio pidiendo caras nuevas para la nueva edición de "Internet en la Onda", no me lo pensé mucho, la verdad. "Nada tengo que perder, aunque no paguen nada, por lo menos hago algo diferente", pensaba mientras escribía el mail con el que tenía que venderme a alguien que lo iba a leer. Tenía que ser algo original y pensé que con este texto podía tener opciones:

Hola chicos de Onda Cero. Soy Alberto, varón, 35 años, manchego residente en Pamplona. He leído vuestra propuesta de incorporar a gente a vuestro programa estival y me he dicho: Alberto, te están buscando a ti! Soy (o lo intento, pero no me dejan) diseñador gráfico en paro, comunicador gastronómico, blogger, community manager, ilustrador animal, licenciado en Bellas Artes y dueño de una gata preciosa! Hablo inglés bastante bien (he aprobado 2ª Avanzado a la primera!!) y he participado en RAIBABEL, la emisora de radio de la EOI de Pamplona, hablando de la gastronomía africana, que es otro de los frente que tengo abiertos!

Como veis, soy bastante movido porque le pego a todos los palos, y me gustaría participar en la radio, ya que me parece un medio divertido e interesante, luego si queréis contar conmigo, en el pie de página tenéis mi teléfono!

Señores, un placer contactar con vosotros, salud!

Cuando me dijeron que querían mantener una entrevista personal conmigo pensé que bueno, que mi astuta estrategia había funcionado, pero ahora llegaba la cosa seria, que era hablar con el director de un programa de Onda Cero. Y entonces fue cuando conocía a Javier Ábrego y a su lugarteniente Jon San Julián y me di cuenta que si me elegían, la cosa no se iba a caracterizar por su seriedad, a pesar de estas hablando con un abogado y un economista.

Un cuarto de hora después, me fui a casa con la sensación de que en Onda Cero, los fines de semana del verano se iba a hablar de gastronomía en las redes sociales, como así fue al final. Fui elegido para formar parte del equipo de descerebrados del programa y en plenos Sanfermines, siete horas después del chupinazo del 6 de julio, estábamos en los estudios de Onda Cero Pamplona haciendo el primer programa.

El programa era una amalgama de contenidos muy variados y para todos los públicos, interpretado por una orquesta de dementes bajo la batuta de un tipo con pinta de serio y formal que resultó ser un divertido “tirano”, con ganas de cargarse Internet y que pronunció un par de veces una frase que me gustó mucho. Cuando eran las 17:55 h. decía: “Señores, tenemos un programa de radio que hacer”, y como ovejitas, seguíamos al pastor al estudio para tomar asiento y empezar con la diversión.

A los controles de sonido, Arturo Armendáriz y Javier Goroskieta. Twitteando como si no hubiera un mañana, Sofía Gortari. El único con micrófono oficial de Onda Cero, Javier Ábrego, director del programa y responsable penal si algo salía mal. Con las noticias breves, Laura Azcona, Twitter para Javier Guembe, música para Alberto Bonilla, televisión para David Gracia, “maternity” para Naiara Olagüe, deporte para Javier Ugalde, viajes para Cami Belén Silva, sección “Pero esto que es” para Víctor Fernández y cocina para un servidor. Y luego estaban Pablo Armendáriz y Jon San Julián, los canallas del equipo, que todavía no se exactamente cual era su función, pero desde luego, nada hubiera sido igual sin su ironía y mala leche.

Y de gastronomía hablé durante seis semanas. Gastronomía íntimamente relacionada con Internet y las redes sociales, puesto que de eso iba el programa. Así, durante la semana iba buscando temas divertidos, peculiares, controvertidos, etc. También se intentó hacer una recomendación gastronómica semanal de alguna ciudad española que estuviera de moda en ese momento por alguna circunstancia determinada y hablar con algún personaje vinculado a dicha ciudad o iniciativa gastronómica.

Para la primera semana decidí apostar fuerte por algo que me parece una auténtica vergüenza en un país tan turístico como España, y es el de las lamentables traducciones que los hosteleros españoles hacen al inglés de las cartas de sus restaurantes. Cogí algunos ejemplos que encontré en internet e incluso algunos de Pamplona, que en sanfermines tira de carta para los guiris y son realmente espantosas. Llamativo fue el ejemplo de un restaurante de la Costa del Sol, donde un buen hombre ofrecía "Nice buds" como traducción de "cogollos de bonito en ensalada". 


Lo que no supo es que la literalidad es muy mala y estaba ofreciendo cogollos de marihuana. Otro local presumía de un rape fresquísimo, pero el comensal, de haberlo pedido, se debería haber encontrado con pez abisal (angler-fish) de largos dientes y bombillita para iluminar las profundidades marinas. 

Como "estábamos" haciendo el programa desde Pamplona, como recomendación gastronómica cité uno de mis bares de pinchos favoritos, "La Cocina de Alex Múgica",con vistas a la calle Estafeta y situado en los bajos del Gran Hotel La Perla.


Para el siguiente programa recurrí a una de las modas gastronómicas que están en alza, que no es sino la de publicar en la red social Pinterest las fotos de lo que comemos o cocinamos. Pero para darle el toque canalla que gusta en el programa, fue mejor enseñar las fotos etiquetadas bajo el nombre "Pinstrosity", y que son espantosas y diabólicas fotos de "fails" culinarios que pretendían parecerse a ricos y apetitosos platos y se convirtieron en auténticas pesadillas culinarias. 




Como recomendación gastronómica de la semana buscamos el sabor del México más urbano y tradicional hablando con Manuel Gulía, gerente de la taquería "Mi Ciudad", en pleno centro de Madrid y que ofrece auténticos tacos mexicanos a un precio imbatible.


Para los programas venideros toqué temas tan variados como las críticas a restaurantes y establecimientos de hostelería que se hacen en webs como TripAdvisor o Yelp (los españoles somos bastante especialistas en quejarnos por cualquier cosa), la cada vez más abundante presencia de listados de los mejores bares de tapas de España (a destacar la iniciativa guipuzcoana de señalizar sus pinchos con un código QR para que al escanearlo se pueda conocer todo acerca de ese pincho en diferentes idiomas), analizamos el fenómeno Master Chef en España y otros países (polémicas incluidas) o nos interesamos por la actividad en Twitter de nuestros chefs (con Chicote a la cabeza).







Y si los temas fueron interesantes, a la par que divertido, no lo fueron menos las siguientes recomendaciones que con el paso de las semanas fuimos haciendo. Traté de "picotear" diferentes ciudades y diferentes conceptos gastronómicos, bien porque por experiencia propia lo consideré interesante o porque algunos sitios estaban de actualidad. Por ejemplo, la C/ Laurel de Logroño y la propia capital riojana no celebraba ningún evento cuando hicimos una mención hacia ella, pero no es necesario; es tal la fama de este compendio de callejuelas del casco viejo de Logroño que todos los días son fiesta en sus más de 70 bares. Para hablarnos de ella y de su presencia en las redes sociales tuvimos al teléfono a Ana Márquez, que es la presidente de los hosteleros de la C/ Laurel. Ni que decir tiene que todos quedamos con unas ganas atroces de correr hasta Logroño y comer pinchos y vinos como si no hubiera un mañana.


Para la siguiente semana tenía preparado el plato fuerte. Había que apostar por caras o, en este caso, voces conocidas del mundo de la hostelería y la restauración. Y como la recomendación de la semana era Toledo y las actividades de “Saborea Greco 2014”, nadie mejor para charlar con nosotros que el mediático Pepe Rodríguez, juez de Master Chef y tipo simpático y campechano. Bendito sea el momento en el que decidí llamarle por teléfono al restaurante para pedirle que atendiera nuestra llamada!! En los 15 minutos que lo tuvimos en antena tuvo tiempo para reconocer que no sabe ni encender un ordenador, que le enseñaron twitter después de cuatro gintonics, que Toledo es una de las ciudades donde peor se come (achacó este hecho a que no hay una tradición gastronómica asentada, ni gente formada con interés para que la cocina de esa zona despegue y sea conocida). Asimismo, atacó con bastante dureza a aquellos cocineros con estrella Michelín cuyo éxito se le sube a la cabeza. Su sinceridad abrumadora nos dejó maravillados, habló con el corazón, dejó claro que a pesar de que el éxito de TV le está viniendo muy bien, su sitio está en su pueblo, Illescas, y en su casa, “El Bohío”. Magnífica entrevista por la que fuimos felicitados y muy comentada a lo largo de las siguientes semanas.




El siguiente salto gastronómico nos llevó al norte, concretamente a la actual Capital Española de la Gastronomía. Por que en Vitoria se estaban (y se siguen) celebrando muchos actos gastronómicos y uno de ellos llamó mucho mi atención, por lo que iban a cocinar y quien lo iba a hacer: la tortilla de patatas más grande del mundo, elaborada por el tipo que ha cocinado una de las mejores tortillas de España y que te la vende hasta congelada (y está de muerte). Senen González es el chef del Asador Sagartoki de Vitoria, y en su laboratorio gastronómico ideó la “tortilla perfecta”, con aceite de oliva de Euskadi, patata alavesa, huevos camperos y sal de Añana. Y la consiguió, tan rica que se llevó el premio a la mejor tortilla de España en 2010. Y con el hablamos, de como han sido capaces de crear un artificio para poder cocinar una tortilla gigante por arriba y por abajo al mismo tiempo. Y encima, de manera solidaria, ya que todo lo recaudado con las 10.000 raciones vendidas fue para el Banco de Alimentos de Vitoria. Un gran tipo este Senen, el típico vasco campechano y simpático.


Y de Vitoria a Barcelona, en busca de otro protagonista de excepción. Me costó conseguirlo, pero al final el deseado Jordi Cruz también estuvo unos minutos con nosotros en antena. Nos habló de como lleva personalmente su cuenta de twitter, como disfruta twitteando cuando emiten Master Chef y como ve compatible el uso de las redes sociales y la cocina al más alto nivel. Nos gustó especialmente la frase que nos dijo a la pregunta de Javier Ábrego de como resumiría la esencia de su cocina en 140 caracteres: "Mi cocina es tradición y vanguardia a partes iguales, con el producto como alma".


Y quise acabar con el más mediático, simpático, gruñón y bonachón de nuestros chefs patrios, que además es compañero de ATRESMEDIA, pero no pudo ser. Alberto Chicote disfrutaba de sus merecidas vacaciones y fue imposible que nos acompañara. De esta manera, Ábrego optó por la peor opción: entrevistarme a mi. Quería que hablara de mi afición por este mundillo culinario, que recordara la figura de mi madre como mentora y la de mi hermano como gran amante de las tecnologías y cuya ausencia en este mundo virtual tanto extraño. A punto estuve de soltar el lagrimón pero bueno, al final todo quedó en un bonito recuerdo y le agradezco a Javier que me diera voz para hablar de mi 

Y todo terminó de esta manera, porque el fútbol se impone y no deja tiempo para que nuestro programilla durara más tiempo. Si Dios quiere y la burra no se muere, es posible que el año que viene vuelva el programa y mira, si se brinda la oportunidad de volver a participar, no dudaré un segundo en llevar más gastronomía, más tecnología, más buen humor y una pizca de mala leche, todo bien cocinado para todos vosotros. Gracias por escucharnos y acompañarnos, fue un lujo estar #enlaonda!!

martes, 30 de abril de 2013

Los Solano: Tom Solano


Para conocer la historia de este miembro de la noble familia de Los Solano tenemos que remontarnos muchos años atrás y cruzar el charco. Las primeras noticias que se tienen de él son cuando tenía otro nombre, "xitomatl", que quería decir "fruta con ombligo" en idioma náhuatl. Era cultivado por los pueblos mesoamericanos de México y Perú, que lo consumían a el y a algún otro miembro de la familia Solano, pequeños y verdes.

Tom Solano vio en la llegada de los conquistadores españoles que llegaron a tierras americanas la oportunidad de dar el gran salto. Allí en América apenas tenía nada que hacer, era bien conocido pero vivir en poblados de piedra no era exactamente una vida intensa. De esta manera, sedujo a los marineros que cargaban con todo el oro y plata expoliado a los indígenas y se enroló en alguna nao o carabela, con destino al Viejo Mundo.

Una vez en tierras españolas, rápidamente se extendió la fama de Tom Solano por el resto de la Europa Mediterránea, ya que el benigno clima de estas tierras era muy beneficioso para que nuestro personaje se adaptara a la perfección a su nuevo hogar. A pesar de su famoso color rojo intenso, el Tom Solano que llegó a Italia era de color amarillo, por lo que en tierras transalpinas se le dio el nombre de "pomo d´oro" (manzana dorada), del cual surge su nombre actual en italiano. Ya con su característico color encarnado, se hizo tan archiconocido que se decía de él que estaba "en casi todas las salsas". Realmente era cierto, ya que una buena "amatricciana", "arrabiatta", "bolognesa", "ragù napoletano", "siciliana", "marinara" o "napolitana" no sería nada sin el toque especial que solo le daba Tom Solano.

En su país de acogida, España, Tom Solano se sentía a sus anchas: un clima estupendo para poder prosperar en la vida y mucha gente encantada de tenerle cerca para poder establecer relaciones muy estrechas con el. De norte a sur y de este a oeste, Tom Solano se convirtió en uno de los tipos más famosos y no cesaba de recibir ofertas de colaboración para todo tipo de eventos gastro-festivos. A parte de formar parte del 75 % de los platos de la gastronomía patria, en según qué zonas, Tom se prestaba para ser aplastado contra el pan y condimentado con ajo, aceite y jamón, ser molido en diferentes niveles para convertirse en gazpacho o salmorejo y, bien fresquito, ayudar a combatir los rigores del verano. Espectacular fue su maridaje con diversas hortalizas como cebolla, atún o pimiento en la "pipirrana", acompañando las "magras" de cerdo en los desayunos de las peñas sanfermineras o como el mejor condimento para uno de los grandes placeres de este país, las patatas bravas. Se prestó a experimentos para dar lugar a replicas en tamaño mini, ovalados, trepadores, de diversos colores y texturas...Tom Solano había conquistado España y sería elevado a los altares, hasta tal punto de ser la gran estrella de algunas fiestas populares, donde miles de cafres se mataban por bañarse en su jugo, anhelaban sentir toda su esencia sobre sus cuerpos semidesnudos...toda una orgía de satisfacción para un tipo como él.

Los franceses, muy fino ellos, vieron en Tom Solano un ingrediente selecto para un cocktail curioso con nombre de reina sanguinaria, Maria Tudor o María "La Sangrienta", o lo que es lo mismo, "Bloody Mary".


Los ingleses no conocieron a Tom hasta el siglo XVI, y los muy cafres pensaban que era tóxico (razón no le faltaba, ya que algunas partes de su fisionomía eran bastante venenosas) y hasta dos siglos después nadie se atrevió a darle una oportunidad. Más tarde, fueron los ingleses los que volvieron con el a América: Tom volvía a casa en medio del reconocimiento de la Vieja Europa.

Por lo tanto, al otro lado del charco, los descendientes de aquel primer Tom Solano que abandonó el continente y que volvían a el con los colones ingleses que buscaban fortuna, se convertían a finales del XIX en la parte fundamental de una salsa de origen chino, el "ketchiap" que gracias a ellos, se erigiría en todo un símbolo de estado, que volvería a Europa, como si de un enorme bucle se tratara, para conquistar de nuevo nuestros paladares como acompañamiento de platos que también salieron de Europa, se transformaron en Estados Unidos y volvieron aquí como si de platos nuevos se trataran. Lo que está claro es que Tom, ilustre miembro de la familia Solano, conquistó el mundo en el nombre de su antepasado "xitomatl" y forma parte vital de nuestra gastronomía y de nuestra cultura.