martes, 11 de junio de 2013

ARTE N VINOS EN EL PALACIO DE GUENDULAIN - PAMPLONA

El pasado jueves se celebró en el Palacio de Guendulain de Pamplona la segunda entrega de Arte N Vinos, evento pensado para que el mundo del vino y el de las artes plásticas, escénicas y visuales de Navarra se den la mano en un espacio común. En este caso, el marco incomparable del Palacio de los condes de Guendulain, situado en pleno casco histórico de la ciudad, maridaba a la perfección con las actividades que se habían preparado y que, a última hora, tuvieron que cambiar su ubicación. En un principio, la noble intención de los organizadores era la de realizar el evento en el patio interior del palacio, acondicionado como terraza de verano, rodeada de altos muros, una antigua capilla gótica y una exhibición de coches antiguos. Pero la climatología volvió a jugar una mala pasada en forma de incesante lluvia (para que iba a faltar ella!!) y hubo que trasladar toda la infraestructura al interior del edificio y repartirla por las diferentes salas palaciegas.




Yo solo conocía este edificio del siglo XVIII exteriormente, y aunque no soy un gran amante de la arquitectura y artes decorativas de esta época, hay que admitir que el interior es realmente magnifico, y que el trabajo para acondicionar esta mansión (que fue residencia real durante una temporada en la que la reina Isabel II de España se alojó en el) a su nueva función de hotel ha sido excelente.


Para esta nueva cita de Arte N Vinos se contó con cuatro disciplinas artísticas para amenizar el evento. En el primer salón al que accedían los invitados, DJ Funk Fatale pinchaba algunos temas con sonido pop y funk, con marcha pero sin llegar a ser obstáculo para poder hablar entre amigos. En la sala contigua, el  grupo Xu Pingui interpretaba algunos temas de su nuevo album, encuadrado en un estilo llamado "pop atmosférico" y caracterizado por la ausencia de batería y si con la presencia de un teclado y un violoncello, junto con guitarra, bajo y la voz del solista. A mi me recordó en algunos momentos a grupos como La Sonrisa de Julia o Deluxe.



En una sala cerrada a cal y canto se encontraba la bailarina y coreógrafa Elisa Arteta, que aguardaba a que pequeños grupos de gente entraran en una habitación para ejecutar su hipnótico baile, claramente encuadrado dentro de la disciplina de la danza contemporánea...estoy seguro que no dejo indiferente a nadie de los que la vieron!!

En el exterior del palacio se pudo ver la pieza visual elaborada por Elurmaluta, en la que mediante una proyección contra una de las paredes se podían ver diferentes escenas relacionadas con el vino que jugaban con una arquitectura "inventada" y superpuesta sobre la propia arquitectura de la fachada.


También estaba presente en este acto el "Ludovino", el casino del vino, que invitaba a los asistentes a poner a prueba sus conocimientos sobre los vinos de Navarra, bien en forma de preguntas o bien en forma de catas olfativas. Yo, junto con un buen grupo de grandes amantes del vino, concursamos en la cata olfativa, echando unas risas e intentando ganar a uno de los grupos rivales, del que formaban parte algunos miembros del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, con su presidente David Palacios a la cabeza.




Y como Arte N Vinos no sería nada sin vino, teníamos a nuestra disposición una bonita copa con el logo de la D.O. Navarra para disfrutar de tres estupendos vinos navarros: el ya archifamoso y premiado con un Bacchus de Plata 3F de Bodegas Beramendi, blanco afrutado de chardonnay y moscatel. ALEX Rosé era el rosado de lágrima (imprescindible en casi cualquier cata de vino informal en Navarra) y un tinto de Pagos de Araiz, coupage de tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon. Y como la bebida sin comida sabe a poco, desde las cocinas de palacio salían ricas minihamburguesa de ternera y bocatines de chistorra navarra con pimiento verde.


Fue una noche interesante, muy agradable por ver a tanta gente joven que acude a la llamada de los vinos de Navarra (hay cantera, es buena noticia), por reunirse con amigos y conocidos que compartimos el gusto, la afición y la pasión por los vinos y por disfrutar de las iniciativas que continuamente nos ofertan desde la D.O. Navarra, incansable en su tarea de llevar los vinos de Navarra a todo el público. Repetiremos en la próxima!!

domingo, 2 de junio de 2013

VISITA A BODEGAS OCHOA - VINOFEST 2013

Se ha hecho de rogar, pero por fin hemos podido cumplir con la prometida visita a la familia Ochoa en su bodega de la bonita localidad medieval de Olite. Aprovechando que el sábado era el día de puertas abiertas en la bodega con motivo de los actos de VINOFEST 2013, que finalizaban el fin de semana, nos decidimos a abandonar la Comarca de Pamplona (que a pesar de llamarse "La Comarca", sigue pareciendo Mordor) para acercarnos a la Zona Media (esto me huele mucho a "El Señor de los Anillos", verdad?), región natural de Navarra en la que se encuentra Olite.


La bodega tenía programadas una serie de actividades para los visitantes que allí se citaran, que incluía un visita guiada a sus instalaciones, juegos de azar, carreras de barricas, actividades para los más pequeños, degustación de quesos Idiazabal y, como no, cata de vinos de la casa. Como llegamos con un poco de retraso con la primera visita programada, una vez hechas las presentaciones pertinentes con Mariví Alemán, "la jefa" del clan, decidimos que mientras esperábamos a la siguiente visita lo mejor era tomar un vino, a pesar de que solo eran las 11 de la mañana. Y como digo yo, si el vino es bueno, qué más da la hora!! Elegimos un Ochoa Rosado de Lágrima, uno de los productos enseña de la casa junto con el tinto de tempranillo y el moscatel. A diferencia de casi todos los rosados de lágrima que se elaboran en Navarra, compuestos de uva garnacha tinta 100%, este vino es un coupage al 50% de garnacha y 50% cabernet sauvignon, que lo hace menos afrutado y más mineral que otros rosados. Este año, se ha ido más allá en su elaboración, consiguiendo un tono rosa pálido que nada tiene que ver con los vinos de color casi fucsia que elaboran otras bodegas. Ni que decir tiene que es un vino magnífico...

Comenzó la visita de la mano de Beatriz Ochoa, 6ª generación de la familia y encargada de la labor de marketing, ventas y comunicación de la bodega. Junto con Adriana, su hermana y enóloga, su madre Mariví, gerente y Javier, padre prior, patriarca y creador de lo que hoy es Bodegas Ochoa, forman esta empresa familiar con más de 150 años de historia como bodega pero casi seis siglos de vinculación al mundo del vino en Navarra.

Toda la uva que se trabaja en la bodega procede de viñedos propios repartidos en dos parcelas, donde se pueden encontrar cepas de las variedades tintas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot, garnacha y graciano y de las blancas chardonnay, viura y moscatel. Con ellas elaboran un amplia gama de vinos, en calidad de monovarietales o coupages, dirigidos al mercado nacional y cada vez más, a la exportación a otro países.

Evidentemente, la estructura de la bodega es prácticamente igual que el resto de bodegas de Navarra que ya conocemos; en primer lugar, las salas donde se encuentran los depósitos metálicos que almacenan el vino una vez que llega a la bodega durante la vendimia, donde también están las maquinas despalilladoras y las prensas, además de todo un circuito de tubos y tuberías que sirven para conducir el líquido desde las prensas a los depósitos. Y en una habitación contigua, el "sancta sanctorum" de las bodegas, la sala de barricas. Aquí ya huele a vino, huele a sosiego, a silencio, al reposo de los caldos durante muchos meses para ir embriagándose de aromas dulzones y torrefactos de la madera tostada al fuego. La sala de barricas de Bodega Ochoa no tiene las dimensiones descomunales de otras bodegas con miles de barricas, pero el tener un menor número de ellas hace posible descubrir algunos detalles curiosos. Beatriz nos estuvo descifrando las inscripciones del frontal de las barricas, que nos dicen que la procedencia del roble, el grado de tostado, el fabricante, etc. Por lo general, las barricas están fabricada con roble francés y roble americano, aunque yo descubrí algunas hechas con roble húngaro e incluso con roble navarro. Roble navarro autóctono va quedando cada vez menos y por eso se encontrarán barricas con esa madera de forma muy residual. El roble húngaro es un nuevo producto experimental que se va introduciendo en las bodegas para comprobar su resultado al sacar el vino y que se puede convertir en otra buena opción comercial.



El carácter innovador de Adriana, la enóloga de la bodega, le lleva a hacer experimentos con sus vinos y es por eso por lo que podemos encontrar, entre tanta barrica similar, algunas con los flejes pintados de diferentes colores, entre ellos, un vivo e intenso color rosa, que indica que albergan dentro algo "diferente" al resto de las barricas. Es posible que algún día conozcamos y podamos bebernos ese secreto...

Un dato interesante y que yo desconocía por completo fue el saber que las barricas se agrupan por variedad de uva. Esto quiere decir que para hacer un coupage de diversas variedades de uva, cada mosto fermenta en un tanque diferente, y los vinos resultantes se guardan tambien en barricas diferentes. Una vez que ha pasado el tiempo estimado de reposo, se vuelven a meter en barrica todos los vinos juntos para formar el caldo que posteriormente será embotellado. Al menos en Ochoa se hace así, es posible que otras bodegas guarden en barrica todos los mostos juntos y fermenten al mismo tiempo. Al final, siempre se aprende algo nuevo de cada sitio al que voy. Hubiera hecho muchas preguntas, pero tampoco era cuestión de aburrir a la gente con mi curiosidad, que es inmensa!!








Y una vez vista la sala de barricas y de despedirnos de los tintos que ahí descansan, volvimos a la moderna tienda de la bodega donde compramos unas botellas para disfrutar en casa y decidimos que no nos podíamos ir de allí sin probar uno de los novedosos vinos que han salido a la luz y que es el primer vino que Adriana Ochoa ha "firmado" como enóloga. Se trata de un tinto monovarietal de la variedad graciano, que suele ir en algunos coupages en algunos tintos de crianza, pero no es muy habitual encontrarla como protagonista única, al menos en Navarra. Es un vino diferente, tanto en nariz como en boca, y no deja indiferente: o lo amas o lo odias. En nuestro caso nos pareció un vino interesante, maduro y aterciopelado, que todavía tiene el aroma de la tierra del viñedo, intenso pero sin llegar a ser agresivo, fácil de beber, con una acidez pronunciada que hace salivar bastante pero que envuelve la boca en un regusto largo muy agradable, con notas de fruta negra, cacao o toffe. Lo dicho, un vino muy interesante y que marca el nuevo rumbo que esta pequeña y familiar bodega toma con la llegada de la nueva generación, a la que le deseamos el mayor de los éxitos, por su buen hacer, simpatía y amabilidad!! Amenazamos con volver algún día!!

miércoles, 29 de mayo de 2013

VINOFEST NAVARRA 2013

Y por fin llegó VINOFEST 2013, con la sana intención de mojarnos por dentro, ya que de mojarnos por fuera ya se encargaba la incesante y deprimente lluvia que no cesa de caer desde hace meses. El hall principal de Baluarte se llenó con decenas de mesas, botellas y recipientes con hielo para mantener frescos los vinos que allí esperaban el pistoletazo de salida, el brindis colectivo por parte del nuevo presidente de la D.O. Navarra, algunos miembros de la Cofradía del Vino de Navarra y del Club de Sumilleres de Navarra, junto con autoridades diversas. Una vez se levantaron al aire las copas y se entrechocaron, entre vítores al vino de Navarra, todos nos lanzamos, copa en ristre, a las diferentes mesas ocupadas por algunas de las principales bodegas de Navarra.

Los vinos expuestos son aquellos que han visto la luz durante 2013, bien los blancos y rosados vendimiados durante el pasado otoño, bien los tintos con crianza que han visto la luz este año y que han reposado durante algunos meses o años dentro de las barricas de roble para embriagarse de los aromas de la madera y ganar en intensidad y sabor. Es un lujo poder pasar de una bodega apenas andando diez o doce pasos y comprobar la diferencia entre unos vinos y otros, utilizando la misma uva dentro de la misma región. La diversidad de terrenos y climas de Navarra obra el milagro de ofrecer diferentes vinos que no tienen nada que ver entre ellos y que abren un abanico de caldos excelente.




 En cada mesa, directores comerciales de las bodegas y/o enólogos, sirviendo las copas y bebiendo el vino con los curiosos que se acercaban, comentando peculiaridades acerca de los caldos, comparándolos con otros probados anteriormente, etc. El ambiente del viernes por la tarde era magnífico, sobre todo por la presencia de gente joven con ganas de aprender y disfrutar del vino, buena señal que indica que, en principio, el futuro consumidor de vino muestra interés.




Para complementar y hacer aún más apetecible la velada, la D.O. Queso de Roncal proponía una interesante actividad consistente en el diseño de diversos pinchos con este delicioso queso como protagonista principal, acompañado de toda clase de ingredientes de primera calidad, como carpaccio de ternera de Navarra, piquillos de Lodosa, huevos de codorniz, cebollas confitadas, confituras, frutos secos, hierbas aromáticas, etc. Las expertas manos del cocinero Juan Carlos Hernández eran las encargadas de dar forma a la creatividad de los que participaban en esta curiosa propuesta.




Durante la semana siguiente, decenas de bares y restaurantes de Navarra ofrecerán los nuevos vinos a precios más populares y se organizan catas de vino amateurs para todos los que quieran aprender un poco más de este mundo. Como colofón, durante el próximo fin de semana son las bodegas las que toman el relevo "in situ", ya que han programado visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas para amigos y visitantes, ya que para poder conocer y apreciar los vinos hay que ir a la casa madre, al sitio donde el vino se concibe, se diseña, se mima...por alguna nos dejaremos caer este año.





En definitiva, unas jornadas estupendas, con vinos deliciosos, un ambiente excelente y todo diseñado para el disfrute y la promoción de los fantásticos vinos de Navarra.

miércoles, 22 de mayo de 2013

III CERTAMEN DE JÓVENES COCINEROS DE NAVARRA



El martes 21 de mayo se celebró un interesante acto en la Sociedad Gastronómica, Benéfica y Recreativa  Napardi de Pamplona. De nuevo este rincón de piedra del casco viejo de la ciudad acogía el concurso de Jóvenes Cocineros de Navarra, celebrando en 2013 su tercera edición, diez años después del último, celebrado en 2003 con motivo del 50º aniversario de la Sociedad.

El marco donde se celebraba este concurso era incomparable. Yo no había tenido ocasión de conocer este lugar con anterioridad, así como ninguna de las famosas sociedades gastronómicas tan extendidas por Navarra y el País Vasco y que tanto llaman la atención fuera de esta zona. Cuando pasé al interior sentí que entraba en un trozo importante de Pamplona, unión de tradiciones y museo de símbolos de la cultura de Navarra: escudos, mosaicos, vidrieras, partituras musicales, efigies de San Fermín patrón, carteles taurinos, placas, refranes y multitud de fotos que recogen 60 años de historia de amigos y compañeros que disfrutan de su rincón casi secreto de la C/ Jarauta.

Y entre tanta tradición, un auténtico maremagnum de jóvenes cocineros dándolo todo, salteando, pochando, salseando y esmerándose con sus platos para lograr el beneplácito, la bendición y el fallo positivo de los miembros del jurado que esperaban los platos en el comedor del piso inferior, entre los recuperados muros y arcos de piedra medievales de una antigua casa del burgo de San Cernin.

Cada participante debía presentar un entrante, un principal y un postre, que llegaban a la mesa redonda que compartían Koldo Rodero del Restaurante Rodero, Jesús Iñigo del Restaurante Abaco de Huarte, Andrés Conde del Basque Culinary Center, Mikel Ceberio reconocido crítico gastronómico y José Luis Pujol, presidente de Napardi. Al acabar el postre, el cocinero que había elaborado los platos bajaba a explicar en que había consistido su propuesta, intentando lograr con su alegato un punto positivo en la valoración final, admitiendo los pequeños errores que podían haber cometido fruto de los nervios o la prisa y sobre todo, esperando agradar al respetable. Así se fueron sucediendo los 21 platos de los 8 participantes, entre los que había diversidad de perfiles: estudiantes de hostelería del Instituto Ibaialde de Burlada, jóvenes chefs con cierta experiencia en restaurantes de la región e incluso algunos que han tenido la suerte de estar a las ordenes de chefs de primer nivel.

Al final, el jurado tomó una decisión que, según ellos, fue totalmente unánime, al considerar que la propuesta ganadora fue la más equilibrada en todos sus aspectos. Los ganadores fueron Rubén Glez. Zubiri y Jon Urrutikoetxea del Rte. Tickets de Barcelona, quedando en segundo lugar Luis Salcedo del Hostal-Restaurante Remigio de Tudela. Los premiados disfrutaran, respectivamente, de estancias en el Basque Culinary Center de San Sebastián y en el Restaurante Ábaco de Huarte (Navarra), local que acaba de proclamarse ganador de la Semana del Pincho de Navarra hace un par de semanas.

A continuación, algunas fotos de los platos presentados, los entresijos de la cocina y el marco incomparable de Napardi.