viernes, 20 de septiembre de 2013

EN LA COCINA CON LA DRAMA MAMÁ...o como una persona que apenas sabe freir un huevo escribe un libro de cocina con su madre



Amaya tuvo la brillante idea de escribir un blog en el que recopiló decenas de frases que su madre le decía a modo de regañina, de advertencia, de amenaza o, simplemente, porque las madres tienen la costumbre de atosigarnos con típicas frases de madre. El blog tuvo éxito, ese éxito se tradujo en interés editorial y un libro con el mismo título del blog salió a la venta, consiguiendo que el sueño de Amaya de tener una casa en la playa se hiciera un poquito más realidad.

Muchas de las típicas frases que la "drama mamá" le lanzaba a Amaya hacían referencia a la comida, debido a la legendaria animadversión de Amaya por las vainas (así es como en el norte, o al menos en Navarra, se le suelen llamar a las judías verdes), su lentitud comiendo muy poco de muy pocas cosas o el miedo a que Amaya se dejara los fuegos encendidos si algún día le daba por cocinar algo.

Esta buena mujer, desconfiando en la dieta que su heredera llevaría fuera de sus faldas viviendo en Madrid, siempre la convence para que se lleve media Navarra en el coche cada vez que sube a Pamplona a visitarla. Porque Amaya es de Pamplona, y parte de su familia son de un pueblo de la comarca navarra de la Sakana donde otra cosa no, pero lo que son las chistorras y los quesos, los hacen de maravilla. Por eso Amaya vuelve a Madrid con quesos de Idiazabal y chistorras ganadores de premios en concursos locales o regionales, pimientos del piquillo, espárragos, carne de membrillo, pastas, turrón, chocolate y mil y un manjares más, aparte de patatas, manzanas y cualquier cosa que a su madre se le ocurre, sin escuchar a Amaya diciéndole que en Madrid venden de todas esas cosas...y como dice su madre: "pero nena, que sabrás tu de lo que es bueno, que a ti te engañarán siempre y te venderán lo que se va a poner pocho".

Como Amaya en su casa de Madrid se alimenta con lo básico para no morir de inanición y pasar más tiempo del adecuado con su madre en la cocina puede ser el desencadenante de una catástrofe de dimensiones siderales, a Planeta se le ocurrió la brillante idea de editar un libro de recetas de cocina realizadas por Amaya y su madre, Concha. Pasado el momento de las risas y la incredulidad, y viendo que Planeta iba en serio y que esto podía ser el golpe definitivo para la casa en la playa, lejos del frío de Pamplona, se pusieron a ello: primero a ponerse de acuerdo con las recetas, luego a cocinarlas y después, en el caso de acabar bien, escribir el libro con el gran sentido del humor que Amaya tiene y que refleja en su blog y en su libro.

Y el libro "EN LA COCINA CON LA DRAMA MAMÁ" vio la luz, dividido en veinte recetas reales, maceradas con mucha mala leche, adobadas con sentido del humor y cocinadas con mucha complicidad entre madre e hija, que aunque parezca mentira, se adoran y no podrían vivir la una sin la otra...El libro es muy mono, de color rosa, pasta blanda y tamaño manejable. Es un completo compendio de recetas tradicionales, en las que no faltan recetas típicas de Navarra, postres de toda la vida, alguna recetita un poco más elaborada y como siempre, una versión particular de la paella (los puristas pondrán el grito en el cielo viendo que es un arroz con chorizo!!).

Pochas a la navarra, gorrín al horno, ajoarriero, pimientos del piquillo rellenos, merluza estilo Orio, bizcocho de yogur y limón, lentejas, compota de manzana o calamares en su tinta son algunas de esas veinte ricas recetas que Amaya y su madre cocinaron durante horas en Madrid o en Pamplona. Hubo momentos en los que a punto estuvieron de tirar la toalla, pero afortunadamente, al final hubo compromiso y todo llegó a buen puerto. Cada receta está adornada con las circunstancia que rodearon su creación y puesta en escena, lo que hace este libro una experiencia realmente divertida.  Aviso para navegantes: no es un libro de recetas de cocina al uso; las cantidades de los ingredientes son las que la madre de Amaya considera adecuadas, y ni tu ni yo somos nadie para poner esto en duda. Además, hacen falta algunos ingredientes "esenciales" que solo Amaya o su madre pueden aportar.

Es un libro muy divertido, escrito, como he dicho antes, con mucha mala leche, tanta como cariño mutuo se tienen Amaya y su "drama mamá". No dudéis en buscarlo si queréis divertiros un buen rato con sus peripecias...quizá hasta aprendáis a cocinar!!


PD: Millones de gracias a Amaya por regalarme el libro y a su madre por ser su madre y haber hecho posible este libro y el anterior. Es todo un lujo que formen parte de mi biblioteca!!

sábado, 17 de agosto de 2013

LOS RESTAURANTES ESPAÑOLES Y SU TERRIBLE POLÍTICA DE IDIOMAS. "FROM LOST TO THE RIVER" Y OTRAS ARTES


Hace unos cuantos días hacía una pequeña reflexión en Facebook acerca del uso de los idiomas en las páginas web de los establecimientos de hostelería. Me refería a ello al estar buscando información de restaurantes y cafeterías de Amsterdam para mis vacaciones de finales de mes. Comprobé, con total satisfacción, como casi el 95 % de las páginas web consultadas ofrecen al usuario la posibilidad de cambiar el idioma de la web al inglés. Algunas incluso van más allá y ofrecen un modo multilingüe que te permite ver toda la web y los pdf´s que se pueden descargar en un perfecto castellano, italiano o portugués.

Pensándolo bien, esta circunstancia no debería sorprendernos, puesto que Amsterdam es una ciudad muy turística que obtiene gran parte de sus ingresos de los millones de visitantes que acuden a la ciudad año tras año, procedentes de todo el mundo. Es por eso que, para ofrecer un mejor servicio a todas aquellas personas que gustan de buscar información, opten por facilitar las cosas a las personas que no hablen neerlandés pero que se defiendan con el inglés. De esta manera, en mi caso concreto, he tomado buena nota de aquellos establecimientos que me han parecido atractivos por su ubicación, precios, carta o detalles curiosos, y todo ello gracias a lo sencillo que ha sido consultar la info en inglés.

Inmediatamente después y movido por mi curiosidad, empecé a bucear en diversas páginas web de restaurantes españoles, empezando por los más conocidos de Navarra, siguiendo por algunos de mi región (Toledo, Cuenca) y ya directamente, buscando en la Guía Michelín cuantos restaurantes con al menos una estrella ofertan información en otros idiomas. El resultado ha sido tremendamente desolador, por varias razones...

En primer lugar, solo se salvan de la quema los grandes, refiriéndome con grandes a los 3  y 2 estrellas Michelín, y con algunas excepciones. De los 2 estrellas, 17 en total, 4 de ellos no tienen web en otro idioma o los enlaces no funcionan. Entre estos cuatro, nombres como Abac, Casa Marcial, Miramar o La Terraza del Casino de Madrid. De los galardonados con 1 estrella, he consultado 42 establecimientos, y 17 de ellos eran vírgenes en webs destinadas al publico extranjero, bien porque no había posibilidad de cambio o bien porque los enlaces no funcionan...que para el caso, es como si no existieran. Los premiados en Navarra con este galardón tan prestigioso ingresan en el club de los que no tienen disponible página en otros idiomas.

Creo que tenemos un serio problema en este tema. Los restaurantes españoles viven mucho del turismo que visita nuestras ciudades. Tenemos la suerte de contar con auténticos templos de la gastronomía repartidos por toda la geografía española, y muchos de ellos acogen a gran parte del turista extranjero que viene a España en busca del sol, de los monumentos y de su famosa gastronomía. Si alguno de esos turistas desean buscar información de los restaurantes existentes en la ciudad y se topa con una web monolingüe, sin la posibilidad de ver el site al menos en inglés, creo que se llevarían una desagradable sorpresa, e incluso podría desembocar a un cambio de planes hacía otro establecimiento donde si hayan contado con ese detalle.

Por todos es sabido que en España tenemos un problema grave con los idiomas. Muchos se creen que allá donde viajemos nos tienen que hablar en nuestra lengua cervantina, y por ende, pensarán que si los turistas viajan a España, deberían chapurrear el idioma mínimamente, no? ¿Para qué necesitan páginas web y cartas online en inglés, si vienen a España?

Yo creo que la respuesta es muy sencilla: para ofrecer un buen servicio, un servicio completo y por respeto al cliente extranjero que acude a nuestro local y que, en ciertos locales, es el único responsable de que el negocio siga en marcha, y más en la situación en la que se encuentra el país en estos momentos.

¿Quién es el culpable de este "fallo" en la visión del negocio? ¿El hostelero que no lo considera necesario? ¿El diseñador de la página web, que no ha planteado a su cliente la posibilidad de traducir la web a otro/s idioma/s? Supongo que habrá de todo en este país tan variable, pero bajo mi punto de vista, esto es un error como un piano. Sobre todo porque no es difícil hacerlo; estoy convencido que cualquier persona tiene en su entorno más o menos cercano una persona que sepa hablar inglés y que, por cuatro duros o una invitación a cenar, haría la traducción de los contenidos de la web (yo el primero).


Ahora, una cosa está clara: si queremos ofrecer una página web atractiva y completa para el turista foráneo, hagámoslo bien y cuidemos las traducciones (y la redacción en castellano), porque ese es otro mal que nos atenaza. He estado echando un vistazo a muchas webs de restaurantes españoles con estrellas Michelín y he visto graves errores gramaticales y ortográficos. Por ejemplo, en un restaurante de Aranjuez galardonado con una estrellita, veo en una de sus cartas que, aparte de abusar de la "ternura" y ofrecer en el mismo menú degustación "ajos tiernos", "bulbos tiernos", "bambú tierno con frutos tiernos" y "almendra tierna", también te sirve cebolla "estafada", "qiesos", "chicharon de berengena" y "girlache".


La carta en su versión inglesa es para caerse de espaldas: la lechuga ahora es "lettice", los ajos tiernos son "young garlic" ("green garlic" sería lo correcto), las pipas de girasol (sunflower seeds) ahora son "pipes",  todos los "of" se han convertido en "os", en la misma frase aparecen "cucumber" y "cocumber", han escrito correctamente "berenjena frita" (fried aubergine) y en la frase siguiente descubro "gilded fried", con el orden de las palabras cambiado. Vuelvo a la carta en castellano para saber que es "gilded" y descubro que el plato es "dorada frita"...han usado la traducción de "dorado" como la acción de dorar algo con oro. Absolutamente demencial.



 En casos como este, creo que es mejor no traducir la carta, porque la reacción del comensal foráneo puede ser de asombro, de risa o de decepción, ya que en un restaurante de cierto prestigio todo debería ser exquisito, empezando por escribir correctamente el nombre de los platos.

A colación del tema de las traducciones de las cartas, sobre todo las de las terrazas de verano o las cartas que están a la entrada de los restaurantes, hace no mucho vi que en un bar de la Plaza del Castillo de Pamplona se había traducido el pescado llamado "gallo" como "rooster", que es gallo, pero de pollo. Teniendo en cuenta que por lo general, en ningún sitio te ponen gallo de corral, sino pollo, capón, picantón o pularda, me gustaría imaginar la cara de ese señor inglés que, sorprendido por el descubrimiento, pide que le sirvan un plato con un gallo "rooster" y le traen un gallo, rebozado y frito, o a la plancha, con una rodaja de limón y mahonesa...es que me parto!!



Señores hosteleros, da igual que tengan un restaurante de cinco tenedores o una modesta cafetería. Si su negocio vive en parte del turismo que visita su ciudad y tiene la suerte de disponer de una página web bien alojada en un buscador, pierdan algo de tiempo y dinero en traducirla al menos al inglés, que en pleno siglo XXI todos tenemos que subirnos al carro de la modernidad. Y aunque a muchos les pese, ese carro pasa hablando inglés!!

viernes, 9 de agosto de 2013

La villa de Mendavia y sus once denominaciones de origen de calidad, Nº 1 en España

Mendavia es un localidad navarra situada en la comarca de la Ribera Alta del Ebro. Esta privilegiada ubicación al pie de uno de los grandes ríos de la Península, junto con un término municipal bastante extenso, han sido las claves para que el desarrollo agrícola del municipio haya alcanzado un gran nivel, tanto en producción como en calidad.

Mendavia y los pueblos vecinos (Lodosa, San Adrián, Andosilla, Azagra, Carcar, etc) son famosos por sus productos hortofrutícolas, tanto frescos como manufacturados en conserva. Sin embargo, Mendavia ha sido ambiciosa en su apuesta por la excelencia agraria y dispone de más de 3000 hectáreas de regadío, circunstancia que unida a la gran calidad de sus fértiles tierras dan como resultado una calidad excepcional en sus productos. Fruto de ello es que Mendavia es la localidad española con el mayor número de denominaciones de origen de calidad (DOP) e indicaciones geográficas protegidas (IGP).








A los tres grandes representantes de la huerta navarra, como son el Espárrago de Navarra, el Piquillo de Lodosa y la Alcachofa de Tudela (cuyo cultivo se extiende por toda la ribera del Ebro), se unen también dos I.G.P. del sector cárnico, como son el Cordero de Navarra y la Ternera de Navarra, ya que los ganaderos de la zona reúnen todos los requisitos para acogerse a las directrices que desde los respectivos Consejos Reguladores se establecen.

La verduras de la huerta de Mendavia comparten espacio con plantaciones de endrinos, olivos y viñas, que suman tres denominaciones de origen más: Pacharán de Navarra, Aceite de Oliva Virgen Extra y Vino de Rioja. Mendavia, junto con las también localidades navarras de Andosilla, Aras, Azagra, Bargota, Sartaguda, San Adrián y Viana, pertenecen a la zona denominada Rioja Baja, y sus viñedos están por tanto adscritos a esta Denominación de Origen Calificada. Resulta curioso que algunos campos de viñas que comparten el mismo terreno pertenezcan a dos denominaciones de origen diferentes, pero cada localidad apostó por un proyecto diferente y esto hace que Navarra pueda presumir de tanta diversidad en sus productos.



Las variedades de uva cultivadas en los campos mendavieses son tempranillo y viura en su mayor parte, junto con otras en menor proporción, como garnacha o malvasía, utilizadas para redondear el coupage de los principales vinos que las dos bodegas existentes en la localidad elaboran. Parte de las cepas de uva viura de la zona no se utilizan para hacer vinos blancos al uso, ya que un grupo de emprendedores de la zona de trasladaron a la zona vitivinícola del Penedés para aprender los secretos de la fabricación del cava. Sabían que la viura que ellos cultivaban (que es la misma variedad que la macabeo catalana) era de calidad y que la apuesta podría tener éxito. Así fue como los vinos espumosos que empezaron a realizar superaron los controles necesarios para acogerse a la D.O. Cava y sumar así un nuevo producto de calidad al nombre de Mendavia.




La última incorporación a este selecto club de grandes alimentos acogidos a los más altos estándares de calidad es el Aceite de Oliva Virgen Extra, cuya D.O.P. ha sido aprobada desde Bruselas en fechas recientes. Es una gran noticia, ya que los aceites de oliva producidos en Navarra son de una grandísima calidad. El producido en Mendavia con las olivas de la variedad arbequina, arróniz y empeltre cultivadas en sus campos es uno de los más destacados del mercado, recibiendo año tras año diferentes premios que reconocen su relación calidad-precio. Estos reconocimientos fomentan la exportación del producto, que cada día va abriendo más mercados por todo el mundo.





A estas ocho denominaciones específicas se unen dos certificaciones más: Alimentos Artesanos de Navarra y Producción Ecológica de Navarra, ya que todas las explotaciones agropecuarias de Mendavia están basadas en la agricultura y ganadería tradicional, mimando los campos y trabajándolos de forma sostenible para que ofrezcan los mejores productos. Esto ha hecho que Mendavia, una localidad de apenas 4000 habitantes, tenga un lugar muy destacado en el mapa como símbolo de calidad de los productos que sus tierras producen.

Para poder celebrar este éxito en la producción agraria, que supone decenas de empresas vinculadas al sector y cientos de puestos de trabajos directos e indirectos, Mendavia celebró el último fin de semana de julio la XI  Feria de las Denominaciones, en la que todos estos producto salieron a la calle para poder ser degustados por todos los que allí se congregaron. Fue una cita fantástica donde pudimos departir con los auténticos responsable y protagonistas de que en nuestras mesas puedan estar presentes estos manjares, como son los productores, envasadores y comerciales de las principales empresas de la localidad: las conserveras Gilver, Juanchu, J.Vela  o Viuda de Cayo con su marca gourmet "La Catedral de Navarra", marca que ya se puede encontrar en prácticamente toda España...o el trujal de La Maja, con Roberto Gracia a la cabeza de esta empresa familiar que crece y crece de manera imparable gracias a su espectacular aove. Y si hablamos de buenos productos, no podíamos olvidarnos de los que ayudaron a soportar el calor con sus caldos bien frescos, como fueron las bodegas Barón de Ley y Marqués del Atrio con sus vinos D.O.C. Rioja o los cavas Mainegra, con sus espumosos que sorprenden a todos los que no saben que en Navarra se elabora un magnífico cava. En definitiva, familias de Mendavia dedicadas desde hace décadas a la actividad agropecuaria a los que el tiempo y el esfuerzo les han dado una fama y un prestigio sin comparación en España. 


sábado, 27 de julio de 2013

PIZZA DE ESPETEC Y SETAS, CON TOMATES CHERRY Y TOMILLO



Me gusta mucho la publicidad. La he estudiado, la he trabajado y me parece un mundo apasionante. La publicidad televisiva, esa a la que tanta gente odia, a mi me fascina. Algunos anuncios, en poco más de un minuto, consiguen comunicarte un mensaje que quizá no olvides nunca. Esos son la mayoría de los anuncios, cortos y concisos. Y luego están los anuncios largos, esos que pueden durar 3 o 4 minutos, quizá demasiado para un anuncio, pero que son auténticas maravillas, bien por su concepto, su realización, su música o todo al mismo tiempo. Entre mis preferidos siempre han estado los que hace la agencia Señora Rushmore para el Club Atlético de Madrid y en general, todas las campañas publicitarias para TV que se hacen en Argentina. Pero desde hace unas semanas, me encanta el último anuncio de Casa Tarradellas, el del espetec.

Me parece un divertido anuncio por la naturalidad de los actores que lo protagonizan y porque se da una trama que es fácil que suceda. De hecho, hoy mismo una amiga ha publicado en Facebook el trozo de espetec de Casa Tarradellas comido por sus hijos en una sentada...han batido el record del anuncio, porque no habrá durado ni 20 minutos, y encima, también dejaron la cuerdecilla con la etiqueta, ni se molestaron en tirarlo. Obviamente, ninguno de los dos habían sido los culpables!

El caso es que yo no suelo sentirme "obligado" a comprar un producto que anuncien en TV, creo que no soy un gran público objetivo porque me muevo por la necesidad y no por el impulso o el capricho, pero este anunció funcionó tan bien que el otro día, en el supermercado, no pude resistirme a comprar un espetec de Casa Tarradellas, ya que hacía bastante tiempo que no lo comía. Cada noche nos comíamos unas rodajitas acompañando a nuestra ensalada diaria, pero a este espetec le tenía otro destino guardado: una pizza.

Tengo que probar a hacer la masa de la pizza por mi cuenta, pero mientras tanto, procuro aprovechar las ofertas y cuando veo una masa fresca para pizza de CT la suelo comprar para preparar la pizza a nuestro gusto. Y eso fue lo que hice esta vez, con el espetec como gran protagonista. Salió una pizza riquísima, con un toque rústico muy especial que os comento por aquí por si la queréis hacer algún día. Vamos a ello.

























INGREDIENTES:

1 masa fresca para pizza de Casa Tarradellas

1 bola de queso mozarella
1 espetec Casa Tarradellas (esto es imprescindible. La masa la puedes hacer en casa, pero el espetec es         irrepetible!!)

1 puñado de setas (esto es de libre elección. Yo elegí "seta de ostra" o Pleurotus ostreatus. Es la seta             cultivada más normal, se encuentra en cualquier sitio. Si alguien gusta de shiitake, champiñón Portobello,       rovellón o boletus, adelante).

Salsa de tomate (al gusto. Se puede utilizar cualquier salsa de tomate comercial, pero si queréis que la pizza salga redonda, haced en casa la salsa. Solo necesitáis saltear en una cazuela con aceite de oliva una zanahoria pequeña en trozos y media cebolleta tierna (una entera si es pequeña) en juliana. Cuando la cebolla esté tierna, echar un bote de tomate al natural pelado y entero. A fuego medio, vamos cociendo, aplastando el tomate para que vaya soltando todo su jugo. Añadimos sal y cuando se haya reducido todo bien, quitamos del fuego y metemos la batidora para pasar la mezcla y que quede una textura fina. Fácil y con un sabor espectacular)

4 o 5 tomates cherry o kumato en rodajitas.

Tomillo fresco (seco si no tenéis fresco)

Aceite de oliva virgen extra 

ELABORACIÓN:

En la masa de pizza extendida, ponemos la salsa de tomate cubriendo toda la superficie. Con un cuchillo bien afilado, cortamos el queso mozarella en tiras y colocamos la mitad sobre la salsa de tomate. Salteamos las setas fileteadas en trozos medianos con un pellizco de sal y una vez hechas, colocamos sobre el queso. Partimos el espetec (cantidad al gusto)en rodajas finas cortadas al bies, para que queden más grandes, y las colocamos alternando con las setas. Hacemos lo mismo con los tomatitos, los cortamos en rodajas finas y los colocamos por todo el perímetro de la pizza. Colocamos el resto del queso, espolvoreamos con tomillo y ponemos un chorrito de un buen aceite de oliva virgen extra.

Horneamos a 220 º unos 15 min. vigilándola para que no se queme. Y poco más, esto es tan fácil que vais a tardar menos tiempo en comerla que en prepalarla...disfrutadla, que está riquísima!!

martes, 23 de julio de 2013

ARROZ NEGRO CON SEPIA Y GAMBAS







INGREDIENTES (Para dos personas)

3 puñados de arroz (yo utilizo la medida de mi mano, de tamaño normal). Si el cocinero tiene la mano muy grande, con dos puñados será suficiente. Si la tiene tirando a pequeña, para no quedarse corto/a, poned 4 puñados.

1/2 cebolla de tamaño mediano

1 diente de ajo

Una sepia pequeña o un trozo mediano de una pieza grande.

10 o 12 gambas peladas

8 chipirones  pequeños (puntillas)

400 ml de caldo de pescado (yo utilicé uno comercial, el de Hacendado concretamente, perfecto).

Un chorreón de vino blanco

Un manojo de perejil fresco picado

3 bolsitas de tinta

Sal

Pimienta

Harina
Aceite de oliva virgen extra


ELABORACIÓN:

En un perol grande, paella (el recipiente), cazuela o similar, de tamaño adecuado para los comensales, sofreímos en aceite de oliva el diente de ajo en láminas y la cebolla picada. Cuando esta empiece a transparentar y se ablande, añadimos los trozos de sepia limpia y las gambas, junto con un pellizco de sal, otro de pimienta y un ramillete pequeño de perejil picado.

Dejamos que se vaya cocinando durante unos minutos y añadimos la tinta. (Yo compré unos sobrecitos en Mercadona, que vienen en un pack de unas ocho unidades. Utilizamos 3 y tuvimos una intensidad de negro bastante potente). Removemos bien para que todo se tiña de negrura y rociamos con vino. Dejamos que el alcohol del vino se evapora y el liquido reduzca un poco antes de añadir el arroz. Cuando esté en la cazuela, cocinamos un poco todo junto y añadimos el caldo de de pescado.

Dejaremos cocer unos10 minutos, sin dejar de vigilarlo mucho tiempo, ya que hay que removerlo de vez en cuando para evitar que se pegue. Cuando el caldo hay reducido lo podemos probar para ver si hay que rectificar de sal o si el arroz no está lo suficientemente tierno y hay que añadir algo más de caldo.

Para finalizar, pasamos por harina las puntillitas de chipirón ya las freímos en aceite muy caliente, para que queden crujientes. Colocamos por encima del arroz que ya tendremos en el plato y los acompañaremos, de forma opcional, con un alioli ligero. Si nos da pereza o no sabemos hacerlo de forma tradicional, basta con añadir un poco de ajo picado a una mayonesa (casera o comercial) y darle unos golpes de batidora para que todo quede bien mezclado, sin trozos.

Para beber, es ideal un vino blanco seco, bien frío. Haced este plato, es fácil y está de muerte!!

lunes, 15 de julio de 2013

7 DE JULIO, SAN FERMIN. A PAMPLONA HEMOS DE IR A COMER!

Pamplona, Navarra. Del 6 al 14 de julio, como todos los años, capital del mundo con una de las fiestas urbanas más multitudinarias y famosas. La ciudad multiplica hasta por cinco su población durante los días de más afluencia de visitantes y convierte la modesta ciudad de provincias de apenas 200.000 habitantes en una urbe en la que se mezclan un millón de personas vestidas de blanco y rojo.

Durante esos nueve días festivos, en Pamplona se come. Y se come mucho. Se podría decir que algunos de los momentos más simbólicos de la fiesta tienen una estrecha vinculación con el acto de comer, en cualquiera de sus muchas variantes. Desde algunas semanas antes del chupinazo del 6 de julio, que da comienzo a la parranda, los establecimientos de hostelería de la ciudad empiezan a hacer acopio de provisiones, acondicionando almacenes, despensas y cámaras frigoríficas para que a nadie "le pille el toro"; es impensable que una mala gestión de las compras pueda echar al traste las previsiones de la semana más importante del año.

Para no hacer tarde, a primera hora de la mañana del día 6, con objeto de empezar el día con fuerza y que el lanzamiento del chupinazo no pille al respetable en horas bajas, la costumbre más tradicional y arraigada entre los pamploneses es la de disfrutar del "almuercico". Por casi  cualquier rincón del Casco Viejo, al aire libre, en bajeras, garajes o txokos, se ven improvisados comedores con mesas de picnic, sillas de diferentes padres o cualquier objeto que sirva como asiento. En la mesa, todo aquello que se pueda comer (siempre de calidad), pero lo más habitual son los huevos fritos con magras de cerdo, patatas y salsa de tomate. Eso sí, ya se sabe que los navarros tienen "buen saque" y  no le hacen ascos a una buena chistorra, chorizo, tocino o cualquier otra cosa contundente, aporte de energía para todo lo que se avecina. Para mojarlo, vino de la tierra, blanco, rosado o tinto, que abra el apetito y alegre el corazón. 

Bajo esta lineas, el "almuercico" que nos preparamos en casa, con una salsa de tomate casera, patatas fritas con mucho amor, magro de cerdo a la plancha y dos huevos como dos soles!!


En la foto de abajo, el almuerzo alternativo de un grupo de amigos, que se prepararon un gorrín (cochinillo lechal) asado a baja temperatura, que debe estar fascinante!!








También en bares, cafeterías y restaurantes se ofrecen almuerzos, y no solo para el simbólico del día 6, sino durante los 14 días de fiesta y especialmente también, el del 7 de julio, día del patrón y último peldaño de la "escalera" que comienza el 1 de enero y que todo el mundo recuerda por la letra de la famosa canción.

En todos los bares y restaurantes de la ciudad aparecen las cartas y menús especiales de San Fermín, donde no falta un buen compendio de platos tradicionales para que los de aquí puedan darse un buen homenaje por todo lo alto y los que vengan de fuera, probar lo más representativo de la gastronomía de la región: potxas a la navarra, con jamón o con almejas, cordero de Navarra al chilindrón, ajoarriero, pimientos del Piquillo, chistorra de Arbizu, diversas partes del toro (carrilleras, rabo, solomillo) cocinadas en multitud de preparaciones, cuajada, pantxineta o un buen pacharán para finalizar. Todo regado, como no podía ser de otra manera, con los excelentes vinos de la D.O. Navarra, que abren todo un abanico de variedades que permite empezar y terminar la comida con ellos: desde el blanco o rosado del aperitivo y/o entrantes, pasando por el tinto para el plato fuerte, un excelente cava navarro o el moscatel para el postre, donde siempre es un fiel acompañante de los quesos de Roncal e Idiazábal.

Un rebosante plato de "pochas" con jamón, guisado a la manera tradicional en las cocinas del Club Taurino de Pamplona, local cercano a la plaza de toros, muy vinculado a la tauromaquia y donde se celebran las comidas de los mayorales que acuden a la plaza con su ganado.








 Un pincho de chistorra de Arbizu a la miel, sobre una cama de cebolla y manzana verde, sobre tulipa crujiente. Es un pincho fantástico, ya que los sabores dulces combinan muy bien con el sabor intenso y picante de la chistorra, en un magnífico equilibrio. Es una creación de Juan Carlos Fernández, cocinero y dietista, un auténtico entusiasta de los productos navarros y de la dieta sana y equilibrada.

Las cocinas de Pamplona hierven durante todas las fiestas. No descansan las de los restaurantes, mesones, casas de comidas y bares de pintxos; cada uno a su manera, ofrecen diferentes menús aptos para todos los bolsillos de los miles de visitantes a la ciudad o para los de casa, que muchos días deciden disfrutar a tiempo completo de la fiesta y eligen algún establecimiento donde comer o cenar. En todos ellos, la cocina tradicional con productos de Navarra, a la que se suman algunas exquisiteces traídas de regiones cercanas como La Rioja, Aragón o Euskadi. 

Los grandes restaurantes pamploneses, algunos galardonados con estrellas Michelin, hacen su particular interpretación de los platos más típicos revistiéndolos con un halo de vanguardia y modernidad. Los bares de pintxos también ofrecen sus menús, además de sus barras en las que se exponen durante la hora de la comida los mejores ejemplos de la llamada "alta cocina en miniatura".

Arriba, rabo de toro al vino tinto de Navarra con puré de coliflor y sus verduritas (La Cocina de Álex Mujica)


Izquierda, carrillera de toro de lidia estofada con vino tinto, hortalizas y puré de garbanzos (Restaurante Europa)

Abajo, bacalao al ajoarriero con bogavante (Restaurante Alhambra)


Las sociedades gastronómicas de la ciudad, alrededor de 27, también viven estos días con especial interés. Son entidades muy vinculadas a la ciudad y las fiestas en honor a San Fermín son muy simbólicas. Sus integrantes son exclusivamente hombres, con excepción de algunas que permiten la entrada de mujeres en momentos muy puntuales. Los pamploneses ya saben que durante los 9 días de fiesta, en estos locales repartidos por toda la ciudad se degustan exquisitos manjares regados con los mejores vinos, puesto que los "habitantes" de estos templos de la gastronomía, enfundados en sus delantales o "mandarras" no se andan con tonterías en lo que a comer se refiere. Una de ellas, la Sociedad Napardi, entrega todos los años el galardón "Gallico de Oro de Napardi", reconocimiento que premia la trayectoria personal y/o profesional de aquellas personas vinculadas especialmente a Navarra. Se trata del galardón no institucional más importante de la región y lo han recibido personalidades tan diversas como Alfredo Landa (el primer premiado), Miguel de la Quadra Salcedo, Montxo Armendáriz, Pablo Hermoso de Mendoza, Miguel Induráin o la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona.

Y no podíamos olvidarnos de las 16 peñas de San Fermín que hay en la ciudad, banda sonora y visual de las fiestas con sus cánticos, sus charangas, sus indumentarias y sus enormes pancartas que pasean sin cesar durante todo el día. Son los auténticos protagonistas durante la Feria del Toro en el tendido de sol del coso pamplonés, al que acuden cargados con la "merienda", descomunal escaparate de la gastronomía navarra, que transportan en cubos, baldes, neveras portátiles, ollas o cualquier recipiente que tengan a mano, mientras más llamativo y voluminoso mejor. Bocadillos de cualquier cosa que se pueda meter entre pan y pan, ajoarriero, ensaladas, magras con tomate, calderetas y chilindrones de cordero, chistorra, arroz, pasta, marmitako, caracoles en salsa, aperitivos diversos, pasteles y tartas para el postre y cualquier bebida fresca para poder soportar el calor de del sol y de los peñistas: vino, cerveza, kalimotxo, sorbete de limón, pacharán, café y los espirituosos, que hacen que la exaltación de la amistad sea el colofón perfecto a una tarde intensa, emplazándose a hacerlo mejor al día siguiente. Y así hasta el día 14, donde se entonará el "Pobre de mí", pañuelico en alto, a las 12 de la noche, en la Plaza del Ayuntamiento, con tristeza por el fin de la jarana, las luces y la música, pero con la esperanza de que acaba la fiesta y desde ese momento, ya se está pensando en las del año siguiente...ya falta menos!!

domingo, 7 de julio de 2013

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ


"Con ajo, cebolla, pimiento y tomate puedes mover el mundo". Era su frase de cabecera en lo que al mundo de la cocina se refería. Me lo repitió varias veces cuando me fui a Madrid a estudiar mi postgrado de diseño e iba a vivir en un piso compartido, en el que tendría que, al menos, hacer la comida para mí.

Nunca fue una mujer de gustos extraños o muy exquisitos. Creo que nunca fue a comer o cenar a un restaurante de lujo o de más de cuatro ceros en pesetas, porque siempre decía que no había porque pagar mucho dinero para comer manjares y disfrutarlos. Solo había que encontrar el momento y la compañía adecuada para que unos tomates, un buen pan y un trozo de morcilla de su pueblo le supiera mejor que el caviar más selecto. Y doy fe que lo disfrutaba mucho en nuestras habituales salidas al campo cuando el buen tiempo empezaba a sentirse allá por el mes de abril.

En casa, la rutina de cualquier ama de casa amante de la cocina tradicional: legumbres un par de veces por semana, plato único por lo general: era imposible comerse un segundo plato después de empujarte un buen potaje de garbanzos, un plato de lentejas con monterilla o unas habichuelas con chorizo que hubiera cocinado mi madre. La cuchara era su cubierto preferido, y disfrutaba como nadie con un buen guiso, daba igual que fuera un estofado de ternera, arroz con patatas y bacalao o un buen cocido con todos sus nobles acompañantes. Los pimientos verdes fritos eran su auténtica perdición, y me contaba que durante un embarazo, no sé si el mío o el de mi hermano, ese fue el único antojo que tuvo, nada de fresas salvajes mojadas con champagne rosé o helado de chocolate belga que solo podrían vender en una pequeña heladería artesana del casco viejo de Amberes.

Siempre decía que cuando tenía prisa, por la razón que fuera, la comida le salía mejor, aunque yo no me lo creo: jamás hizo un plato malo, nunca tuvimos que darlo por incomible y recurrir al socorrido huevo frito para calmar el apetito frustrado por un mal guiso. Bordaba la paella (o "arroz con cosas", ya que una cordobesa residente en el Campo de Calatrava ciudadrealeño no tenía mucha idea de preparar una auténtica paella ni los ingredientes originales para hacerla), hacía un salmorejo para morirse del gusto (ganó varios concursos de cocina con el) y su invento del "pollo a la olla" nos dio grandes momentos culinarios en casa, rechupeteándonos los dedos de puro placer. Sorprendentemente, sabiendo que mucha gente de cierta edad es reticente a probar cosas nuevas, mi madre se aficionó a la comida china cuando la convencí para que la probara, le gustaba comerse un kebab cuando íbamos a Madrid o nos animaba a ir a McDonalds para traernos la cena de vez en cuando y se pedía también su menú con patatas y refresco mediano.

Pero como más y mejor disfrutaba era con un trozo de queso del que mi tía hacía con la leche de sus ovejas, con la morcilla y el chorizo de la matanza o con un "pipirrana" de tomate, cebolla y atún y un buen melón de postre. Las cenas de verano en el patio de nuestra casa, bajo el frescor de la parra eran algo que jamás podré olvidar. Ahora el patio de mi casa natal está arreglado y embaldosado, ya no está la parra que nos surtía de postre gran parte del otoño, ni el laurel, ni las lilas ni el jazmín. Y está muy bonito, pero a mí ya no me gusta tanto como antes. La cocina que hicimos en el patio, para poder cocinar en ella durante el verano, mi madre casi no pudo estrenarla, y pasar a ella me sigue produciendo mucho desasosiego y tristeza.

Mi afición por la cocina viene desde lejos, casi a modo de herencia. Mi madre era una excelente cocinera, sin artificios, sin innovaciones muy estrafalarias, fiel a las recetas caseras de toda la vida, las que han sacado adelante a millones de generaciones en este país. Su madre, que es mi abuela, fue la que le pasó toda su sabiduría de los fogones y creo que mi especial vinculación a mi familia materna ha sido suficiente para que el gusanillo de la cocina se esté convirtiendo en una boa constrictor que se está apoderando de casi toda mi vida actual. El viernes me llevé una pequeña pero esperada desilusión al saber que, de momento, no me han cogido para cursar alguno de los dos ciclos formativos de cocina en los que me había matriculado. Quería seguir formándome en otro campo diferente al mi sector profesional del diseño, que tan de capa caída está. También en cierto modo me hacía ilusión tomar el relevo a lo que mi hermano empezó con ilusión hace más de cinco años y que la maldita enfermedad no le dejó terminar. Esperaremos a septiembre por si alguna plaza queda libre...

Me encantaría poder hablar con mi madre todos los días, mandarle las fotos de los platos que Ester y yo cocinamos en casa a diario, en lo que parecen comidas de domingo: asados, risottos, lasañas, ricas y completas ensaladas, muchas veces regadas por buenos vinos de Navarra...no hay que esperar al fin de semana o a los festivos para comer bien. Seguro que podría solucionarme algunas dudas que me surgen con las cantidades de este o aquel ingrediente o animarme a preparar esto o aquello. Y me encantaría cocinar para ella, como tantas veces cocinó ella para mí. Creo que la frase que más he repetido en mi vida ha sido "Mamá, que vamos a comer mañana", y si ya lo tenía pensado, me lo confirmaba y la comida del día siguiente me gustaba especialmente, ya no podía pensar en otra cosa. No me cansaba de alabar lo que me estaba comiendo, porque lo disfrutaba más que cualquier otra cosa en el mundo.

Hoy es 7 de julio, día de San Fermín y fiesta grande en Pamplona. La gente de esta ciudad está feliz y contenta celebrando la fiesta en honor al patrón morenico del capote rojo. Y mi madre cumpliría y cumple 58 años, pero no puedo felicitarla vestido de blanco y rojo, ni invitarla a pasar unos días de fiesta con nosotros. Y me jode, y me emociona como me emocionaba en el momento en que escribía este texto recordándola y echándola tanto de menos. Es muy difícil creer que una sola persona pudiera unir tanto a una familia como mi madre lo hacía y que ahora ya no es como antes por las circunstancias de la vida. Pero su recuerdo sigue ahí, constante día tras día, y espero que la vida me dé la oportunidad de poder ser todo lo feliz que era cuando la tenía a mi lado, sobre todo encontrando un trabajo. Seis años ya sin ella son duros de llevar, pero la vida sigue, imparable e imprevisible. Me queda recordar su espontaneidad, su sonrisa y su presencia en la cocina, como una sencilla ama de casa amante de la vida cotidiana y que tan sumamente bien supo cuidar de su familia.


Por ella y por todas las madres como ella...FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!!!